Ciudad muerta

¡Qué triste es caminar por la ciudad!

Ya no quiero caminar más.

Antes me gustaba mucho, ¿recuerdas?

Quizás ya no te acuerdes.

¡Qué más da!

Tampoco quiero que te acuerdes.

Olvida mi nombre.

Nuestro nombre, nuestras horas.

Porque tuvimos un nombre, como si fuésemos una sola cosa.

Hicimos de nuestras horas suspiro.

Tuvimos una historia.

Una ciudad a nuestros pies, un rincón para nosotros, una calle estrecha como refugio, un escalón como asiento, y muchos sueños compartidos.

Pero tú despertaste.

Yo me hundí más y más.

Y ya no queda nada de la ciudad, ni del rincón, ni de la callejuela, ni del escalón.

Solo queda silencio en lo más hondo de mi alma, un hades solitario enterrado en un hombre.

El infierno es tu ausencia.

Eso es lo que tengo.

¡Qué triste es caminar por la ciudad!

Por eso, vivo encerrado.

La ciudad está muerta para mí.

(El Poeta loco cantando en Petralan ante un vaso de cerveza, borracho como una cuba, todos borrachos, acompañado de un laúd roto tocado por un sordo)

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