14 ovnis rodean a un buque de guerra norteamericano

Anuncios

Podéis ver el vídeo en este enlace de Twitter que hemos copiado para vosotros. ¿Qué pensáis sobre la posibilidad de vida inteligente de otros planetas?

Y allí estaba ella

Anuncios

«Yo paseaba entre los viejos abedules del camino que lleva al valle. Creía que iba solo, un solitario poeta cansado, con todos los poemas agotados, recordando y olvidando viejas cosas y viejos rostros. Pero un espíritu desconocido se colocó a mi lado y me tomó la mano al caminar, en silencio. Vi lo que él veía y tuve de nuevo ante mis ojos los ojos jóvenes que yo amaba.
Entonces me dijo:
– Era bella, ¿verdad?
– Tanto como las estrellas que brillan limpias en la noche de verano -le respondí.
– Si pudieras recuperar un solo día de tu vida… -sugirió.
Yo le corté con un gesto apasionado y repliqué:
– El día que la vi por primera vez. Por ella, reviviría ese día eternamente.
Él sonrió y me preguntó:
– ¿Ya no escribes poemas?
– Un poeta no es poeta sin su musa -contesté.
– ¿Los escribirás en la otra orilla? ¿Cantarás para nosotros?
Lo miré fijamente, deteniendo mi paso, y le repuse:
– ¿Estará ella conmigo?
– Igual que el primer día, igual que el resto, y para siempre.
– Entonces puedes llevarme. Pues a eso has venido, ¿verdad, amigo?
Él asintió. Asió más fuerte mi mano.
Y todo se fundió en azul y blanco, y ya no vi más aquel paseo de abedules, ni el viejo camino polvoriento.
Y allí estaba ella».

Mudo

Anuncios

Parado, detenido, impedido, bloqueado… Todo esto y más. Así estoy. Este es mi verdadero estado. Tres días perdidos. La parábola de mi vida. Un río descauzado, una estrella sin sistema, un trueno destormentado. Hoy cojeo de las dos piernas. Me faltan los sentidos que me unen a mi obra. Un paralítico, una estatua de blanda carne soy. El grito que se pierde, la mano que no toca, la sombra sin cuerpo.

Quería escribir.

Necesitaba… escribir.

Canción eterna me aguardaba, como una amante, como una novia ansiosa.

La tecnología, siempre amistosa, hoy me es esquiva y hostil. Todo por un error mío inverosímil y estúpido (¿hay algún error que no lo sea?).

Y me siento tan frustrado que quiero llorar.

No diré más. No me salen más repetitivas quejas.

Hágase el silencio. Esperaré mi momento. Aguardaré mi regreso.

Mi astro

Anuncios

Delirio en mi cordura enamorada.

He pugnado por arrancar de mi pecho el astro reluciente que me ha crecido en el alma y que me abrasa, pero lleva el nombre correcto marcado en su centro, como un cometa del destino, y cuando lo aparto de mí me quedo sin sangre.


¡No me quitéis mi astro de luz, cielos, sed misericordiosos y dejad que me consuma, mientras me fundo en su belleza inabarcable!