Mudo

Parado, detenido, impedido, bloqueado… Todo esto y más. Así estoy. Este es mi verdadero estado. Tres días perdidos. La parábola de mi vida. Un río descauzado, una estrella sin sistema, un trueno destormentado. Hoy cojeo de las dos piernas. Me faltan los sentidos que me unen a mi obra. Un paralítico, una estatua de blanda carne soy. El grito que se pierde, la mano que no toca, la sombra sin cuerpo.

Quería escribir.

Necesitaba… escribir.

Canción eterna me aguardaba, como una amante, como una novia ansiosa.

La tecnología, siempre amistosa, hoy me es esquiva y hostil. Todo por un error mío inverosímil y estúpido (¿hay algún error que no lo sea?).

Y me siento tan frustrado que quiero llorar.

No diré más. No me salen más repetitivas quejas.

Hágase el silencio. Esperaré mi momento. Aguardaré mi regreso.

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