Tu invención

Yo no he ido a clases de lógica.

Yo no he obtenido títulos de filosofía.

Aun así…

Yo no he ganado doctorados.

Yo no he llevado sombreros de sabios.

Aun así…

Yo no he escrito tratados.

Yo no he acosado a la sabiduría incorpórea.

Y aun así…

Lo que todos los hombres han buscado desde que el hombre es, desde que el primero de ellos se levantó sobre el frío fango de la tierra y alzó la vista, y vio el cielo, y contempló acaso las estrellas en la noche, envuelto en el terror de la existencia y la amenaza de la muerte sangrienta que se escondía entre las hierbas altas.

Lo que todos los seres humanos se han preguntado y han perseguido con ahínco desde que pudieron sobrevolar las inclemencias angustiosas de la supervivencia y comprendieron que el alma humana no se satisface simplemente con ser, sino que exige ser “más”, continuamente, saliendo de sí misma, hasta toparse con eso desconocido que los hombres han llamado de muchas formas, y que tiene muchas caras, pero que siempre, antes o después, se despoja de sus disfraces y resulta ser sólo la Belleza, total y absoluta, bruta y desnuda.

Lo que han sentido en alguna ocasión todos los que en el mundo han caminado, al notar el vacío en el pecho, como un hambre insaciable, para saciar la cual se han inventado todas las formas de vida y de muerte, y sobre todo las artes, estas imitaciones de la belleza del universo, estos senderos del corazón humano en lucha consigo mismo hacia el destino final de la paz en la verdad; o sea, en la Belleza.

Todo eso, que se manifiesta en los versos, las canciones, las historias, las epopeyas, los romances, la música, la escultura, la construcción de edificios que desafían el tiempo y el espacio, el cine, o simplemente la silenciosa lengua de las miradas…

Todo eso yo lo descubrí al verte por vez primera; porque yo, mujer, he conocido por fin, esta verdad:

TÚ INVENTASTE LA POESÍA


dreamy young woman with windy hair recreating on seashore against cloudy sky

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