La vida vista a través de la cerveza

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¿Es así como ven la vida los borrachos?

¿Es acaso así como ven la vida muchos seres humanos que viven absortos en sus mundos de obsesión y locura; así, a través de un cristal traslúcido, que deforma la realidad y nos distorsiona la relación con todo lo que nos rodea; así, brutal, cruel, estúpidamente?

¿Por qué nadie les dice que están ciegos?

¿Por qué nadie escucha nuestra voz?

¿Por qué no somos más que solitarias sombras abandonadas en el yermo, mientras el rebaño camina por otras laderas, camino de precipicios que no adivinan y que solo nosotros parecemos ver?

La literatura puede salvarte. Ni el porno ni la tv ni los videjojuegos ni la política ni las series ni las discotecas. Falta que quieras salvarte tú.

Permíteme que lo dude.

No vales tanto.

Si algo he aprendido, es que hay que ser especial para encontrar los tesoros ocultos. Ellos, los del rebaño, siempre harán lo que se les dice; siempre mirarán al suelo; siempre actuarán contra lo que les conviene.

¿Vales o no? Demuéstramelo. Apaga la tablet. Abre un libro. Cambia. Quítate la venda de los ojos. Arráncate esa piel que te han impuesto. Arroja lejos ese gps que te han instalado en la mente. Tapa tus vergüenzas, destapa tu valor. Y no lo publiques en Instagram.

Vivir se hace en silencio y sin público. Ama. Lee. Reza. Sueña. Trabaja. Niégate. Piensa en grande.

Deja de ser una oveja estúpida. Empieza ser un ser humano.

¿Queréis leer Canción Eterna?

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Buenos días, amigos:

Si la respuesta a la pregunta anterior ha sido negativa, espero poder convenceros de vuestro error.

Si ha sido positiva, entonces mi esperanza tendrá su recompensa y vuestra expectativa se verá acrecentada.

Os traigo una píldora, solo una página, aunque una página muy más importante de lo que una primera lectura pudiera sugerir. La escena transcurre entre una madre y su hijo, que acaba de enterarse de que tiene un medio hermano al que nunca ha conocido.

Os dejo con ella.

Espero que os guste.

Y si después de esto estáis dispuestos a comprar Canción Eterna, ¿a qué esperáis? Entrad en el enlace que os dejo después de la foto, y haced la compra. Os estaré muy agradecido.

Para comprar Canción Eterna:

https://amzn.to/3u6uWld

Último día para participar en el I Premio Literario de Relato Breve Somnia

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¡Esto se termina, amigo escritor!

Si quieres presentar tu relato al I PREMIO LITERARIO DE RELATO BREVE SOMNIA, solo te quedan unas horas. El plazo termina mañana 30 de abril a las 23:59 horas.

¿A qué esperas para enviar tu relato?

Navega en este mismo blog para encontrar las bases y demuestra al mundo lo buen escritor que eres.

Análisis de los Oscar 2021

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Amigos de Somnia:

Estéis donde estéis, sea cual sea vuestro país, seguramente habéis estado al tanto de los premios Oscar de este año, y quizá ya hayáis visto alguna de las películas nominadas o premiadas. Hace unos días ya trajimos a Somnia el listado completo de nominados y ganadores. Pero hoy nos visita una nueva amiga, una nueva colaboradora, Rosa, amante y seguidora fiel de la actualidad cinematográfica, escritora y observadora de la realidad, como ella suele decir, «desde su planeta», para hacernos un análisis más en profundidad de los resultados de la gala de los Oscar 2021.

¡Bienvenida, Rosa! Esta es tu casa.

Ha llegado el momento de hacerse unas palomitas, sentarse y leer con atención.

<<¿Te gusta el cine?

Parece una pregunta obvia. A la mayoría nos gusta el cine, en mayor o menor medida, para pasar el rato, como un entretenimiento más, o como un devorador de películas.

Hace unos días tuvo lugar la ceremonia de los Oscar, considerado el acontecimiento cinematográfico más popular y mediático del año. Sin duda, lo es.

Como en cualquier evento de estas características, la alfombra roja –o del color que sea– atrae la atención de todos, porque nos gusta ver a esos artistas y profesionales del medio desfilando; si son simpáticos con la prensa y el público; y, por supuesto, ver y criticar el modelito escogido por los famosos.

Pero no estamos aquí para hablar de trapitos. Estamos para hablar de cine y, más concretamente, del cine americano y de lo que fue la ceremonia.

Estaba claro que no iba a poder celebrarse en el Dolby Theatre -como ha sido los últimos veinte años- sin que pareciera una gala desangelada. Habría sido muy triste ver esa espectacular sala con butacas vacías por aquello de guardar las distancias de seguridad, así que Hollywood reinventó la estación de Union Station para la ocasión. Desde luego la ambientación estuvo lograda, con exteriores bien preparados y un estilo chillout floral que quedaba muy acorde con un evento de tarde.

En el interior acertaron también. Era absurdo preparar una sala con butacas en fila y un escenario decente en tamaño sin que pareciera una obra escolar de fin de curso, así que optaron por reproducir los antiguos teatros de los años 20 y 30, como los de las primeras galas de los premios, con pequeños reservados para cuatro o cinco personas y un pequeño escenario delante, lo que ya dejaba claro que no íbamos a ver el espectáculo al que estamos acostumbrados.

Eso se echó de menos, aunque lo intentaron. Y se notó en la presentación de las canciones nominadas. En lugar de actuar durante la gala nos las fueron proyectando, ya grabadas, durante la antesala de la ceremonia. ¿Un acierto, dadas las circunstancias? Puede ser. Pero no dejo de recordar a esos niños del coro del tema “Húsavik” cantando al aire libre en plena noche islandesa, y con aspecto de estar muriendo de frío. Y el que no me crea que busque el vídeo. Dan ganas de denunciar a los padres por inconscientes.

La producción de la gala estuvo a cargo de Steven Soderbergh, director que nos entretiene bastante con sus películas. Y la verdad es que prometía mucho al inicio, con Regina King dirigiéndose a la sala mientras aparecían títulos de crédito con los nombres de los que iban a ser los presentadores.

Resultó muy original, y hacía pensar que había merecido la pena esperar dos meses más de lo habitual para la celebración.

Ahí nos dieron un zasca en toda la boca (que diría Sheldon Cooper). Ver a Glenn Close haciendo twerking, demostrando que sabe perder (ocho nominaciones ya y ningún premio), y divertirse más que los que estaban allí fue lo más llamativo de la noche.


Dejando aparte si la gala fue aburrida o no – que lo fue, aunque no es la peor que recuerdo – hubo un par de detalles que no me gustaron nada.

El primero, la casi total ausencia de clips presentando a los nominados. Sobre todo en los premios de interpretación.

Resultó muy cercano que los presentadores de turno fueran halagando el trabajo de los nominados según los iban nombrando, pero siempre es bueno que, además de saber lo bien que lo han hecho, nos muestren un ejemplo de ello.

El segundo –y en mi opinión imperdonable– que entregaran el Oscar a la mejor película antes que los de mejor interpretación protagonista.

A ver… señores de Hollywood… ¡El momento estelar de esta gala es saber cuál es la mejor película del año!

Nomadland

En los premios de mejor protagonista no suele haber tantas sorpresas, pero en cuanto a la mejor película a veces nos dejan de piedra con el resultado. Es el gran colofón, lo que te mantiene con la emoción hasta el final para saber si la favorita (o tu favorita) gana o no.

Con los dos últimos premios, sucedió lo que se esperaba: Anthony Hopkins y Frances McDormand.

Se lo merecían, desde luego. Son dos “bestias” de la interpretación; aunque yo se lo hubiera dado a Chadwick Boseman y Carey Mulligan.

Sir Anthony Hopkins se convierte en el actor más longevo en recibir un Oscar, y espero que aún nos quede mucho por disfrutar de él porque es uno de esos actores que se “beben” el papel que interpretan.

En cuanto a Frances McDormand solo decir que el hecho de que tiene tantos Oscar como Meryl Streep (para mí la reina absoluta como actriz) lo dice todo.

En cuanto al resto de premios sí que hay cosas que comentar:

– El Oscar a Chloé Zhao como directora, reivindicando el talento femenino que tan denostado está en estos premios. (Mejor no comentar sobre su estilismo)

– El merecido galardón al mejor guión original para “Una joven prometedora”. Una historia que no puede pasar desapercibida para nadie. El que no me crea que vea la película y luego me lo cuente.

– El dato curioso de que los premios al mejor sonido y montaje de sonido se los llevara “Sound of metal”, una película que trata sobre la trascendencia de no tener sonido en nuestra vida.

– Que los premios a mejor fotografía y mejor producción se los llevara “Mank”. Para mí era incuestionable que tenía que ser así. Una maravilla en esos apartados.

– Que el Oscar al mejor maquillaje se lo llevara el español Sergio López-Rivera – junto con otras dos que no le dejaron hablar en el discurso de agradecimiento – y que resulta que es el maquillador personal de Viola Davis, la cual, según comentan, no deja que le maquille nadie que no sea Sergio.

– “El juicio de los 7 de Chicago” se fue de vacío. Probablemente veréis “Nomadland”, “Minari” o “Mank” y os gustarán, pero sólo para verlas una vez. Esta película está llamada a ser de esas que te va a apetecer ver cada vez que la emitan en televisión.

– Si no has visto “Soul” ya estás tardando. Tiene mucha magia oculta y un gran mensaje.

– Mi alegría de la noche… la mejor canción para H.E.R. por el tema de la película “Judas and the black messiah”. R&B del bueno. Si os gusta este estilo musical, no dejéis de escucharla. Tiene una letra que lo dice todo.


Y ya sólo destacar que el ambiente íntimo invitaba a una gala mucho más personal y menos artificial de lo que fue.

El año que viene más y – por favor señores de Hollywood – mejor.

Gracias a todos los que amáis el cine>>. 

Anthony Hopkins

Rosa

Cinéfila, inconformista y observadora

CLÁSICOS: Comienzo de El Principito

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<<Capítulo 1 

Cuando yo tenía seis años vi en un libro sobre la selva virgen que se  titulaba «Historias vividas», una magnífica lámina. Representaba una  serpiente boa que se tragaba a una fiera. Esta es la copia del dibujo. 

En el libro se afirmaba: «La serpiente boa se traga su presa entera,  sin masticarla. Luego ya no puede moverse y duerme durante los  seis meses que dura su digestión». 

Reflexioné mucho en ese momento sobre las aventuras de la jungla  y a mi vez logré trazar con un lápiz de colores mi primer dibujo. Mi  dibujo número 1 era de esta manera: 

Enseñé mi obra de arte a las personas mayores y les pregunté si mi  dibujo les daba miedo. 

-¿Por qué habría de asustar un sombrero? – me respondieron. 

Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digiere un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa a fin de que las personas mayores pudieran comprender. Siempre estas personas tienen necesidad de explicaciones. Mi dibujo número 2 era así: 

Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo de serpientes boas, ya fueran abiertas o cerradas, y poner más interés en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. De esta manera a la edad de seis años abandoné una magnífica carrera de pintor. Había quedado desilusionado por el fracaso de mis dibujos número 1 y número 2. Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones. 

Tuve, pues, que elegir otro oficio y aprendía pilotear aviones. He volado un poco por todo el mundo y la geografía, en efecto, me ha servido de mucho; al primer vistazo podía distinguir perfectamente la China de Arizona. Esto es muy útil, sobre todo si se pierde uno durante la noche.A lo largo de mi vida he tenido multitud de contactos con multitud de gente seria. Viví mucho con personas mayores y las he conocido muy de cerca; pero esto no ha mejorado demasiado mi opinión sobre ellas. 

Cuando me he encontrado con alguien que me parecía un poco lúcido, lo he sometido a la experiencia de mi dibujo número 1 que he conservado siempre. Quería saber si verdaderamente era un ser comprensivo. E invariablemente me contestaban siempre: «Es un sombrero». Me abstenía de hablarles de la serpiente boa, de la selva virgen y de las estrellas. Poniéndome a su altura, les hablaba del bridge, del golf, de política y de corbatas. Y mi interlocutor se quedaba muy contento de conocer a un hombre tan razonable. 


Capítulo 2 

Viví así, solo, nadie con quien poder hablar verdaderamente, hasta cuando hace seis años tuve una avería en el desierto de Sahara. Algo se había estropeado en el motor. Como no llevaba conmigo ni mecánico ni pasajero alguno, me dispuse a realizar, yo solo, una reparación difícil. Era para mí una cuestión de vida o muerte, pues apenas tenía agua de beber para ocho días. 

La primera noche me dormí sobre la arena, a unas mil millas de distancia del lugar habitado más próximo. Estaba más aislado que un náufrago en una balsa en medio del océano. Imagínense, pues, mi sorpresa cuando al amanecer me despertó una extraña vocecita que decía: 

– ¡Por favor… píntame un cordero! 

-¿Eh? 

-¡Píntame un cordero! 

Me puse en pie de un salto como herido por el rayo. Me froté los ojos. Miré a mi alrededor. Vi a un extraordinario muchachito que me miraba gravemente. Ahí tienen el mejor retrato que más tarde logré hacer de él, aunque mi dibujo, ciertamente es menos encantador que el modelo. Pero no es mía la culpa. Las personas mayores me desanimaron de mi carrera de pintor a la edad de seis años y no había aprendido a dibujar otra cosa que boas cerradas y boas abiertas. 

Miré, pues, aquella aparición con los ojos redondos de admiración. No hay que olvidar que me encontraba a unas mil millas de distancia del lugar habitado más próximo. Y ahora bien, el muchachito no me parecía ni perdido, ni muerto de cansancio, de hambre, de sed o de miedo. No tenía en absoluto la apariencia de un niño perdido en el desierto, a mil millas de distancia del lugar habitado más próximo. Cuando logré, por fin, articular palabra, le dije: 

– Pero… ¿qué haces tú por aquí? 

Y él respondió entonces, suavemente, como algo muy importante: 

-¡Por favor… píntame un cordero! 

Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer. Por absurdo que aquello me pareciera, a mil millas de distancia de todo lugar habitado y en peligro de muerte, saqué de mi bolsillo una hoja de papel y una pluma fuente. Recordé que yo había estudiado especialmente geografía, historia, cálculo y gramática y le dije al muchachito (ya un poco malhumorado), que no sabía dibujar. 

– No importa – me respondió-, píntame un cordero! 

Como nunca había dibujado un cordero, rehíce para él uno de los dos únicos dibujos que yo era capaz de realizar: el de la serpiente boa cerrada. Y quedé estupefacto cuando oí decir al hombrecito: 

– ¡No, no! Yo no quiero un elefante en una serpiente. La serpiente es muy peligrosa y el elefante ocupa mucho sitio. En mi tierra es todo muy pequeño. Necesito un cordero. Píntame un cordero. 

Dibujé un cordero. Lo miró atentamente y dijo: 

¡No! Este está ya muy enfermo. Haz otro. 

Volví a dibujar. 

– 

Mi amigo sonrió dulcemente, con indulgencia. 

-¿Ves? Esto no es un cordero, es un carnero. Tiene Cuernos… 

Rehice nuevamente mi dibujo: fue rechazado igual que los anteriores.

-Este es demasiado viejo. Quiero un cordero que viva mucho tiempo. 

Falto ya de paciencia y deseoso de comenzar a desmontar el motor, garrapateé rápidamente este dibujo, se lo enseñé, y le agregué: 

-Esta es la caja. El cordero que quieres está adentro. Con gran sorpresa mía el rostro de mi joven juez se iluminó: 

-¡Así es como yo lo quería! ¿Crees que sea necesario mucha hierba para este cordero? 

-¿Por qué? 

-Porque en mi tierra es todo tan pequeño… 

Se inclinó hacia el dibujo y exclamó: 

-¡Bueno, no tan pequeño…! Está dormido… 

Y así fue como conocí al principito>>.

El ser humano cada vez es más viejo

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Queridos amigos del mundo:

La investigación paleoantropológica no deja de avanzar. Lo que sabíamos ayer queda solapado por los nuevos descubrimientos. Y he aquí que, poco a poco, cada vez se retrasa más la fecha en que nuestros antepasados humanos aparecieron sobre el globo y comenzaron a mostrar sus peculiares «habilidades».

Nos hemos desayunado hace unos pocos días con una noticia en las agencias nacionales e internacionales sobre la excavación de la cueva Wonderwerk, en Sudáfrica, que ya algunos señalan como la cueva habitada por humanos más antigua del mundo. La edad de estos hallazgos, para un profano en la materia como yo, ya se va hasta cifras que resultan incomprensibles y inasibles: los expertos hablan de más de 1,8 millones de años. ¿Qué es eso? ¿Cómo comprender un intervalo de tiempo así de enorme? ¿Qué es 1 millón de años para un simple hombre mortal? 1 siglo ya es mucho, demasiado. En 1 milenio hay 10 siglos. En 1 millón, mil milenios. En 1,8 millones, nada más y nada menos 1800 milenios. Es algo que me supera, que puedo contar abstractamente, pero que no puedo abarcar con mi pensamiento, porque me resulta imaginar cómo puede comprenderse el paso de tan gran cantidad de tiempo, y todos los incontables hechos que pueden suceder dentro de un intervalo tan inmenso.

El mero hecho de que queden restos de una edad tan arcaica es ya un misterio que me sobrepasa, que me impresiona y sojuzga. Pero ahí están. Hemos aprendido a medir su antigüedad con métodos que un lego en la materia no imaginaría. Y compartimos nuestros aprendizajes a través de estudios y publicaciones. Es la ciencia. Y es hermoso, aunque no lo entendamos.

Para todos los que todavía tenemos una concepción romántica del origen humano, este no podía tener otra cuna que no fuera África. Y estos hechos son maravillosos y misteriosos a la vez.

Os dejo la noticia aparecida en Europa Press para que podáis consultarla personalmente.

Que aproveche, porque esto sí merece la pena consumirlo, disfrutarlo y memorizarlo.

https://www.europapress.es/ciencia/ruinas-y-fosiles/noticia-mas-pruebas-confirman-cueva-habitada-mas-antigua-mundo-20210426140904.html