Análisis de los Oscar 2021

Amigos de Somnia:

Estéis donde estéis, sea cual sea vuestro país, seguramente habéis estado al tanto de los premios Oscar de este año, y quizá ya hayáis visto alguna de las películas nominadas o premiadas. Hace unos días ya trajimos a Somnia el listado completo de nominados y ganadores. Pero hoy nos visita una nueva amiga, una nueva colaboradora, Rosa, amante y seguidora fiel de la actualidad cinematográfica, escritora y observadora de la realidad, como ella suele decir, «desde su planeta», para hacernos un análisis más en profundidad de los resultados de la gala de los Oscar 2021.

¡Bienvenida, Rosa! Esta es tu casa.

Ha llegado el momento de hacerse unas palomitas, sentarse y leer con atención.

<<¿Te gusta el cine?

Parece una pregunta obvia. A la mayoría nos gusta el cine, en mayor o menor medida, para pasar el rato, como un entretenimiento más, o como un devorador de películas.

Hace unos días tuvo lugar la ceremonia de los Oscar, considerado el acontecimiento cinematográfico más popular y mediático del año. Sin duda, lo es.

Como en cualquier evento de estas características, la alfombra roja –o del color que sea– atrae la atención de todos, porque nos gusta ver a esos artistas y profesionales del medio desfilando; si son simpáticos con la prensa y el público; y, por supuesto, ver y criticar el modelito escogido por los famosos.

Pero no estamos aquí para hablar de trapitos. Estamos para hablar de cine y, más concretamente, del cine americano y de lo que fue la ceremonia.

Estaba claro que no iba a poder celebrarse en el Dolby Theatre -como ha sido los últimos veinte años- sin que pareciera una gala desangelada. Habría sido muy triste ver esa espectacular sala con butacas vacías por aquello de guardar las distancias de seguridad, así que Hollywood reinventó la estación de Union Station para la ocasión. Desde luego la ambientación estuvo lograda, con exteriores bien preparados y un estilo chillout floral que quedaba muy acorde con un evento de tarde.

En el interior acertaron también. Era absurdo preparar una sala con butacas en fila y un escenario decente en tamaño sin que pareciera una obra escolar de fin de curso, así que optaron por reproducir los antiguos teatros de los años 20 y 30, como los de las primeras galas de los premios, con pequeños reservados para cuatro o cinco personas y un pequeño escenario delante, lo que ya dejaba claro que no íbamos a ver el espectáculo al que estamos acostumbrados.

Eso se echó de menos, aunque lo intentaron. Y se notó en la presentación de las canciones nominadas. En lugar de actuar durante la gala nos las fueron proyectando, ya grabadas, durante la antesala de la ceremonia. ¿Un acierto, dadas las circunstancias? Puede ser. Pero no dejo de recordar a esos niños del coro del tema “Húsavik” cantando al aire libre en plena noche islandesa, y con aspecto de estar muriendo de frío. Y el que no me crea que busque el vídeo. Dan ganas de denunciar a los padres por inconscientes.

La producción de la gala estuvo a cargo de Steven Soderbergh, director que nos entretiene bastante con sus películas. Y la verdad es que prometía mucho al inicio, con Regina King dirigiéndose a la sala mientras aparecían títulos de crédito con los nombres de los que iban a ser los presentadores.

Resultó muy original, y hacía pensar que había merecido la pena esperar dos meses más de lo habitual para la celebración.

Ahí nos dieron un zasca en toda la boca (que diría Sheldon Cooper). Ver a Glenn Close haciendo twerking, demostrando que sabe perder (ocho nominaciones ya y ningún premio), y divertirse más que los que estaban allí fue lo más llamativo de la noche.


Dejando aparte si la gala fue aburrida o no – que lo fue, aunque no es la peor que recuerdo – hubo un par de detalles que no me gustaron nada.

El primero, la casi total ausencia de clips presentando a los nominados. Sobre todo en los premios de interpretación.

Resultó muy cercano que los presentadores de turno fueran halagando el trabajo de los nominados según los iban nombrando, pero siempre es bueno que, además de saber lo bien que lo han hecho, nos muestren un ejemplo de ello.

El segundo –y en mi opinión imperdonable– que entregaran el Oscar a la mejor película antes que los de mejor interpretación protagonista.

A ver… señores de Hollywood… ¡El momento estelar de esta gala es saber cuál es la mejor película del año!

Nomadland

En los premios de mejor protagonista no suele haber tantas sorpresas, pero en cuanto a la mejor película a veces nos dejan de piedra con el resultado. Es el gran colofón, lo que te mantiene con la emoción hasta el final para saber si la favorita (o tu favorita) gana o no.

Con los dos últimos premios, sucedió lo que se esperaba: Anthony Hopkins y Frances McDormand.

Se lo merecían, desde luego. Son dos “bestias” de la interpretación; aunque yo se lo hubiera dado a Chadwick Boseman y Carey Mulligan.

Sir Anthony Hopkins se convierte en el actor más longevo en recibir un Oscar, y espero que aún nos quede mucho por disfrutar de él porque es uno de esos actores que se “beben” el papel que interpretan.

En cuanto a Frances McDormand solo decir que el hecho de que tiene tantos Oscar como Meryl Streep (para mí la reina absoluta como actriz) lo dice todo.

En cuanto al resto de premios sí que hay cosas que comentar:

– El Oscar a Chloé Zhao como directora, reivindicando el talento femenino que tan denostado está en estos premios. (Mejor no comentar sobre su estilismo)

– El merecido galardón al mejor guión original para “Una joven prometedora”. Una historia que no puede pasar desapercibida para nadie. El que no me crea que vea la película y luego me lo cuente.

– El dato curioso de que los premios al mejor sonido y montaje de sonido se los llevara “Sound of metal”, una película que trata sobre la trascendencia de no tener sonido en nuestra vida.

– Que los premios a mejor fotografía y mejor producción se los llevara “Mank”. Para mí era incuestionable que tenía que ser así. Una maravilla en esos apartados.

– Que el Oscar al mejor maquillaje se lo llevara el español Sergio López-Rivera – junto con otras dos que no le dejaron hablar en el discurso de agradecimiento – y que resulta que es el maquillador personal de Viola Davis, la cual, según comentan, no deja que le maquille nadie que no sea Sergio.

– “El juicio de los 7 de Chicago” se fue de vacío. Probablemente veréis “Nomadland”, “Minari” o “Mank” y os gustarán, pero sólo para verlas una vez. Esta película está llamada a ser de esas que te va a apetecer ver cada vez que la emitan en televisión.

– Si no has visto “Soul” ya estás tardando. Tiene mucha magia oculta y un gran mensaje.

– Mi alegría de la noche… la mejor canción para H.E.R. por el tema de la película “Judas and the black messiah”. R&B del bueno. Si os gusta este estilo musical, no dejéis de escucharla. Tiene una letra que lo dice todo.


Y ya sólo destacar que el ambiente íntimo invitaba a una gala mucho más personal y menos artificial de lo que fue.

El año que viene más y – por favor señores de Hollywood – mejor.

Gracias a todos los que amáis el cine>>. 

Anthony Hopkins

Rosa
Rosa

Cinéfila, inconformista y observadora

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