Curar bien una herida para que se borre por completo

Queridos amigos, dear friends:

El dolor es parte de la vida, como lo es la muerte. Pero ¿cómo nos enfrentamos a ello? Hoy Lorena Veliz nos viene a hablar de su particular experiencia y de su aprendizaje emocional. No os lo perdáis. Y compartidlo, para aquellas personas que puedan estar en una situación parecida.

Lorena Veliz
Lorena Veliz

Siempre en crecimiento


<<“Parte de la curación está en la voluntad de sanar”

(Séneca)

Cuando era pequeña, solía hacerme muchos raspones. La gran mayoría de ellos curaban muy rápido y no me dejaban rastro; otros dejaban huella, pero era apenas visible, y volvía a jugar, a ser yo y a correr y a sonreír.

Recuerdo que una vez me hice una herida en la rodilla y la tapé para que mi mama no se diese cuenta. Luego de un tiempo se inflamó y empezó a verse morado debajo de la costra, y era bastante doloroso. Yo podía seguir haciendo mi vida normal y me ponía un pantalón y nadie la notaba, pero al fin no pude ocultarla más: se había inflamado y estaba brotando pus. La herida se había infectado, y todo fue a peor, pues me tuvieron que llevar al hospital para drenar la pus acumulada por semanas; me levantaron la costra y grité de dolor, y me lavaron la herida con una sustancia rosada y escocía. Tuve que hacer eso durante un buen tiempo. Hoy, cuando veo mi rodilla, la herida ha desaparecido.

Lo mismo pasa con las emociones, a veces en nuestro deseo de querer estar bien pronto y recuperarnos pronto emocionalmente, negamos emociones como la ira y la tristeza, negamos el dolor, negamos la rabia, negamos y negamos y sonreímos para todo el mundo y nos enfocamos en nuestros proyectos y se va formando una costra sobre la herida, que está llena de ira, rencor, victimismo, tristeza, frustración, impotencia, decepción, desolación; y la costra va apareciendo y cubriendo todos estos sentimientos que te envenenan el alma, pero nadie lo nota porque para todos estas bien, porque para todos tú ya te curaste. Pero lo cierto es que la pus esta allí, acumulándose día con día, y si la costra es muy sólida esto se convierte en un trauma. Al fin, simplemente dejas de ser tú, pierdes tu esencia y todo lo que haces se inunda de esa energía negativa, y un día, el día más inesperado, ese día la pus salta y explotas, y toda la porquería emocional cae sobre ti y te ensucia, y lo peor de todo es que, al ser una herida mal curada, esas explosiones emocionales se convertirán en crónicas y la herida se llenara de pus una y otra vez.

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Eso es lo que ocurre en las personas que tienen que lidiar con procesos de dolor. Uno de ellos es el luto. En mi experiencia personal, cuando el abuelo murió, no lloré y actúe como si nada de eso pasara. Resultado de esa represión emocional: la herida de pérdida se llenó de pus y empecé a tener pesadillas con el abuelo e insomnio. Procesar su muerte me tomó seis meses. Lidiar con el dolor y la tristeza y el hecho de que simplemente no podía llorar, aunque me dolía mucho… esa herida aún esta abierta. Decirte que se curó totalmente sería mentira.

Antes no sabía lo que ahora sé, así que reprimí esas emociones. Por eso, el abuelo esta presente siempre en cada uno de mis pensamientos, y alguna vez lloré por él este año. Pero aprendí y, cuando tuve que hacer el siguiente duelo, decidí que dejaría curar bien esa herida; no intenté ocultar mi dolor, no intenté fingir que estaba bien, ni hacer publicaciones felices en las redes sociales. De hecho, me retiré de allí, sentí mi dolor hasta casi tener la sensación de desvanecerme; dejé de comer durante días porque mi cuerpo no tenía hambre; vi la cara del dolor y lo abracé durante ocho meses o un poco más: ocho meses mirando a la cara a mi dolor y ventilando mi herida, y quitando la costra una y otra vez para evitar que la pus se acumulase. El resultado debe ser una cicatrización adecuada que genere en mí solo cambios positivos. Sé que en este caso no existe pus acumulada que pueda explotar sobre alguien o sobre mí en algún momento. Sé que el aprendizaje del duelo con el abuelo me permitió sobrellevar mejor este periodo personal, y que la herida está luciendo cada día mucho más pequeña y se va haciendo invisible lentamente.

El proceso emocional de cada ser humano es individual, pero hay procesos que deben ser vistos a la cara y enfrentados con total claridad para lograr una mejor curación y una recuperación real y completa, que no trate solo de apariencias>>.

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