Estar mal está bien

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<<No estoy bien, ando regular y me cuesta hacer las cosas. No tengo ánimo para nada. Hoy tengo un día malo. 

Esto lo he sentido y oído por parte de amigos muchas veces y, en algunas de las ocasiones, la persona se sentía impotente por sentirse así.

Hace unos días, recibí la invitación de una conocida que me ofrecía unirme a su equipo y tener un ¨lifestyle¨ lleno de ¨happiness¨. Le pregunté en qué consistía, no me aclaraba nada. Me proponía tener una vida feliz, a través de un montón de fotografías del mar, de personas sonrientes, saltando, y de frases tan motivadoras como imposibles. De todas ellas, me quedo con esta: TODO ES POSIBLE.

Es un tema peliagudo y, además, muy controvertido, ya que muchas personas, en estos tiempos de pandemia y crisis que vivimos, han convertido este tipo de ¨vida¨ en una tabla de salvación y de esperanza. 

Desde hace unos años, el propósito de todo el mundo es ser feliz por encima de todo, cueste lo que cueste, y tratar por todos los medios de conseguir aquello que puede o no estar a su alcance. Si bien es cierto, esto ayuda a personas a tener esperanzas, como he dicho anteriormente, pero también hace mucho daño a otras. 

Vivimos bombardeados por imágenes de personas exitosas, que viajan, que cumplen sus «objetivos», que pasan la mayor parte del tiempo de forma ideal, pasándolo bien, sin preocupaciones ni enfermedades; perfiles que reflejan solamente éxito y felicidad. La mayoría de las veces, nos hacen creer que podemos obtener lo que ellos han obtenido, ser como ellos son y tener la vida soñada que ellos tienen; y todo esto pasa mientras nosotros estamos saturados de problemas, con trabajos de diez horas, sin tiempo libre y, lo que es peor, con frustración.

Esto ha llevado a mucha gente a gastar dinero y tiempo en técnicas absurdas y falsas para conseguir la vida soñada. Todo lleva su tiempo, claro está: a más tiempo, más dinero.

Lo peor de todo es que, además de todo esto, hay un movimiento según el cual tenemos y debemos estar siempre felices, incluso en los peores momentos, los cuales parecen no existir o estar prohibidos.

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Pues bien, los momentos malos existen y nosotros debemos y tenemos derecho a sentirnos mal por ello. Si es una situación que está mal, ese malestar que nos genera nos está avisando de que esto no es lo que queremos y que no es normal. Lo que debemos normalizar es sentirnos mal por un mal momento que estemos atravesando o por un hecho contrario a nuestros sentimientos. Si nuestros sentimientos se alargan y sentimos que necesitamos ayuda para superarlo, debemos pedirla a profesionales.

Esta ¨dictadura¨ del positivismo a toda costa, de tener que ser feliz y sentirnos mal si no nos sentimos así, es antinatural. Esto, y la necesidad de obtener el éxito porque otros lo han conseguido (o no, no nos olvidemos que solamente un pequeño porcentaje de lo que vemos diariamente en rr.ss. es verdadero), están llevando a muchas personas a pedir ayuda psicológica, ya que se sienten frustradas por tener unas vidas distintas y no poder alcanzar los «objetivos» que quieren.

No todo es posible, en absoluto: yo, personalmente, no puedo conseguir todo lo que quiero, a no ser que mis aspiraciones estén a mi altura. Reconozco que son muchos los que han conseguido romper el molde y ser un referente en cuanto a cumplir objetivos se refiere, pero no por ello esto nos puede pasar a nosotros. Soy una persona luchadora, que nunca se rinde y que anima siempre a los demás a luchar por lo que desean, pero dentro de unos límites y sin crear falsas expectativas; y sobretodo, sin que inviertan en humo.

Tampoco puedes conseguir algo porque otra persona lo consiga (¨si yo puedo, tú puedes¨). Esa persona tiene unas circunstancias y una vida distinta a la tuya, una ayuda y nivel económico que tú no tienes; en definitiva, es otra persona. Esto crea indignación y frustración, al ver que no se consigue, incluso imitando y dando todos los pasos que ellos dan. Lo intentas, pero no, tú no lo consigues.

Debemos luchar por lo que queremos nosotros, no por lo que los demás nos transmitan que debemos ser o debemos llegar a alcanzar. 

Para mí, no hay mejor reflejo de superación que ver a una persona mal un día por un problema suyo, y saber que al día siguiente, esa persona se levanta de nuevo y sigue intentando salvar su día. Las cosas se ven distintas a la mañana siguiente.

Con esto no quiero decir que sentirse hundido o deprimido sea un sentimiento normal, pero sí que, la vida del ser humano, no es tan idílica y tan aparentemente perfecta como nos hacen creer y como vemos en las redes; y que no debe superarnos el hecho de que nuestra vida sea distinta, tampoco el no poder conseguir retos y que nos sintamos mal por ello. Cada uno tiene sus aspiraciones y  sus limitaciones. Debemos conseguir y luchar por ser felices, real, pero no a cualquier precio, y no olvidar que la felicidad se esconde en las pequeñas cosas de la vida: un café, escribir o hablar con tu persona favorita. La felicidad, para mí, son momentos, momentos a los que debemos sacar el jugo cuando los tenemos en nuestras manos. Sed felices siempre, o cuando podáis, no cuando os lo impongan>>.


Ariana Lee
Ariana Lee

La voz de la experiencia





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