Curso de escritura: Una dedicatoria que me ha emocionado

Queridos amigos de Somnia: Love for all.

Los que sueñan de día, como decía T. E. Lawrence, son los más peligrosos, porque viven su sueño con los ojos abiertos para hacerlo posible. Esto es ser escritor, amigos míos. Y cuando se cuenta con amigos que comparten tu visión, el efecto del sueño se amplifica. A veces, incluso se multiplica más allá de uno mismo.

Por esto, y porque la persona que lo ha escrito así me lo ha comentado, quiero traeros un mensaje que he recibido de uno de mis alumnos en el Curso de Escritura Novelística Libre, que como sabéis he impartido on line desde diciembre de 2020 hasta marzo de 2021, a través de este mismo portal web.

Desde aquí, manifiesto mi inmenso agradecimiento a unas palabras tan hermosas como sinceras, aunque probablemente inmerecidas.

Os dejo con el mensaje de Óscar, tal cual, sin tocar ni una letra. Lo contrario hubiera sido una bajeza y una traición.


<<Conocer al escritor Jaime Arias es uno de los buenos recuerdos que atesoro del endiablado año 2020. Creo no equivocarme si afirmo que comparten conmigo esta opinión las compañeras y compañeros que realizamos el Curso de Novelística Libre con él.

Habían transcurrido algunos años desde que comenzara mi búsqueda infructuosa de un curso de escritura para poder dar a luz mi novela. Encontré cientos de videos en YouTube (algunos muy buenos, todo hay que decirlo) pero buscaba uno presencial en el que el contacto fuese directo con el profesor. Pero llegó la pandemia y esto acrecentó la dificultad para encontrar cualquier formación presencial. Y entonces apareció Jaime. Desde el primer instante algo en él llamó mi atención. Comencé a seguirlo en sus directos de Facebook y en el presente blog de Somnia. Quizás fue su cercanía, su espontaneidad, su amor verdadero por los clásicos de la literatura o todo a la vez, pero me convenció. Lanzó la noticia del curso de escritura y desde el principio confié en él, a sabiendas que era la primera vez que realizaba una formación de este tipo y que tampoco iba a ser el curso presencial que yo ansiaba. Pero confié. Confiamos.

Iniciamos el curso a finales de 2020. Y comenzó la gran aventura de las letras. Entre los alumnos nos avenimos de maravilla desde el primer instante. Cada semana nos regalaba videos con consejos prácticos de escritura y de lectura. Eran un aliciente añadido para disfrutar del fin de semana. Los ejercicios fueron variados, los ejemplos claros, no solo en la literatura sino también en películas y series. Sus retos espontáneos eran tremendamente motivadores, en gran parte, por la forma impetuosa en la que los planteaba. El hecho de ser un curso on-line pasó a un plano secundario porque nos sentíamos tan cercanos a él, que más que un profesor, pareciera que estábamos conversando con un amigo.

Mi resumen es claro y directo: no lo voy a recordar como un simple curso, sino como una época de mi vida. No solo ha avivado más la llama de un aprendiz de escritor en ciernes, sino que insufló en mí un valor que determinó un momento clave de mi vida para cambiar ciertas cosas que no me gustaban. Y además, elevó varios puntos mi gusto por la lectura.

Si tenéis la ocasión y él se presta de nuevo a ello, no tengáis ninguna duda en enrolaros en su viaje, pues no os vais a arrepentir. Su método, que él mismo ha bautizado y que no revelaré, te envuelve totalmente en el mundo de las letras y te motiva para crear nuevos mundos y grandes historias. Y su calidad humana es insuperable; es un hombre con un gran corazón.

Gracias por cambiar mi vida>> (Óscar)


GRACIAS A TI, ÓSCAR, PORQUE MENSAJES COMO EL TUYO SON UN AUTÉNTICO SALVAVIDAS QUE ME SOSTIENE EN LOS MOMENTOS DE TORMENTA. TÚ, VOSOTROS, MIS ALUMNOS, TAMBIÉN HABÉIS CAMBIADO MI VIDA.


Epílogo:

No escribo para recibir elogios ni palabras de ningún tipo. Escribo porque amo escribir. Me siento feliz cuando lo hago. Pero me hace más feliz todavía saber que he ayudado a los demás, aunque solo haya sido un poco. Un escritor es un servidor. No escribe solo para sí. Mal escritor sería. En esencia, sería solo una luciérnaga dibujando estelas en la noche. Un escritor está en el mundo para hacer la vida más fácil a los demás; para traducir en palabras los arcanos del alma; para poner letra a los sentimientos incomprensibles; para ayudar a pasar mejor que mal las largas tardes o las estancias obligadas en casa o en el hospital. Hay algo ministerial, sacerdotal, en escribir; una cierta misión redentora.

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