Dos poemas de Rabindranath Tagore

Dos poemas, pero podrían ser miles. Dos entre muchos, ni siquiera los mejores. Dos poemas para una tarde de domingo. Dos poemas para un recuerdo de amor. Yo os los regalo hoy, estéis donde estéis, como Tagore nos los regaló antes a todos, como me los regaló a mí, como los sembró en lo más profundo de mi alma para que algún día fructificaran y se convirtieran en cantos, en oraciones, en mundos.

Da igual si vives en Londres, en Nueva York, en el desierto de Australia o en las estepas de Rusia, Tagore es para ti, como la poesía es para ti, como que tienes espíritu y un corazón que sueña con algo más grande, más alto, más insondable, a lo que quizás no sabes poner nombre.

Lee, medita y recuerda. Y quizás algún día encuentres lo que buscas, entre tanta oscuridad.


Gitanjali, 38:

<<Te necesito a ti, solo a ti; deja que mi corazón lo repita una vez más. Todos los deseos que me perturban día y noche son falsos y vacíos.

Al igual que la noche conserva oculta en su oscuridad el atisbo de la luz, en la profundidad de mi inconsciente asoma este grito: «Te necesito a ti, solo a ti».

Al igual que la tormenta busca a la paz cuando golpea a la paz con todo su poder, así mi rebelión golpea a tu amor y sigue gritando: «Te necesito a ti, solo a ti»>>.


Gitanjali, 69:

<<El mismo torrente que fluye día y noche por mis venas, fluye también por el mundo y danza en rítmicos compases.

Es la misma vida que brinca de alegría por el polvo terrenal en incontables briznas de hierba y que se quiebra tumultuosa en una oleada de flores y hojas.

Es la misma vida que se mece en la cuna del mar que nace y muere con el subir y bajar de la marea.

Siento que mi cuerpo ha sido bendecido al contacto con este universo vital. Me enorgullece el latido de vida secular que en este momento danza por mis venas>>.


orange mason jar in body of water

Y, como colofón, para todos esos poetas que hay por el mundo, un obsequio particular que ellos entenderán, y quizás también las mujeres enamoradas:

El jardinero, 59:

<<Mujer, no solo eres obra de Dios; los hombres te recrean eternamente con la belleza de sus corazones, y sus ansias visten de gloria tu juventud.

Por ti labra el poeta su tela de oro imaginario; el pintor modela tu forma, día tras día, con nueva inmortalidad. Por adornarte, por vestirte, para hacerte más bonita, el mar otorga sus perlas, la tierra su oro, su flor los jardines del verano.

Mujer, eres mitad mujer y mitad sueño>>.


Amigos del mundo, amad la poesía. Amad la belleza. Amad la fe. Amad al hombre. Porque en el amor, en la poesía, en la fe, en la belleza, en el hombre, está la salvación. No perdáis la esperanza. Nunca. Creed contra toda esperanza. Y obtendréis el premio, como los poetas, como Tagore.

Gloria a Rabindranath Tagore

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