Semana del Amor. Trabajos de los alumnos (VII)

Good morning, my friends. How are you?

Seguimos con nuestra larga Semana del amor, que pronto será el Mes del amor. Aún nos quedan trabajos de los alumnos que disfrutar, porque el amor es el tema universal que, sin duda, más interesa a la mayoría de los escritores de todas las épocas; desde luego, no podía ser diferente con mis alumnos.

Hemos tenido la fortuna de sumergirnos ya en varias formas de amor y desamor, todas ellas presentes en la experiencia humana casi universal. El amor ha sido, probablemente, el tema sobre el que más páginas se han escrito a lo largo de la historia, en dura pugna con la inquietud espiritual y el afán de eternidad, pongásele el nombre que se quiera. Miles de años de evolución de la literatura, desde el primigenio Gilgamesh, quien llevado por el amor a su fallecido amigo Enkidu, recorrió el mundo en busca del secreto de la inmortalidad, hasta las novelas y folletines eróticos de nuestros días, el amor es como una vena profunda que alimenta de forma continua la inspiración de los autores.

Nosotros, como no podía ser menos, teníamos que escribir al amor en nuestro Curso de Escritura, y lo venimos publicando aquí desde hace varios días, haciendo que esta «semana del amor» se alargue para darle más importancia a un tema tan capital. Esta vez, para no aburriros con demasiados enlaces, os dejo a continuación el último post que hemos publicado hasta la fecha en Somnia, y allí encontraréis los demás, que os recomiendo que leáis, porque son una auténtica gozada. Tened en cuenta que se trata de alumnos de mi curso, pero que aun así tienen un nivel que ya quisieran mucho autores consagrados. Que lo disfrutéis.

http://somniablog.com/2021/02/27/semana-del-amor-trabajos-de-los-alumnos-vi/


Hoy contamos con la participación de Isabel García, otra gran alumna del Curso, que nos ofrece este relato de amor, amistad y nostalgia, desde su particular visión, siempre inspirada. Isabel es una escritora siempre sorprendente y rica en matices. Podéis ver más publicaciones suyas en Instagram (@iselgp). Espero que lo disfrutéis tanto como yo, titulado…

<<MI ESPERA

Tendemos tanto a esperar… Y no sabemos que con tanta espera solo nos hacemos daño. Aunque a veces, la espera puede merecer la pena.

Os presento a Aura y a Darius.

Ella esperaba de quien dijera amarla: perseverancia, amistad, bondad, atención, dulzura, fidelidad… y un sin fin de cosas que muchos tendréis entre vuestros requisitos.

Personalidad: Terca, bondadosa, orgullosa en ocasiones, sensible, confiable, madura (o eso le dice la gente).

Él esperaba de quien amara que cayera rendida a sus pies, fidelidad, atención… Su lista no era tan extensa.

Personalidad: Terco, orgulloso, generoso, confiable, maduro la mayor parte del tiempo.

La apariencia física de ambos es algo irrelevante.

Aura y Darius llevaban siendo amigos desde hacía ya varios años. Tenían una amistad… Digamos… Diferente.

Se conocieron en una exposición; un amigo que tenían en común exponía sus obras en una galería del centro. A veces pasa esto, que cuando menos lo esperas, conoces a una persona, y tú, ingenuo o ingenua de ti, no tienes ni la más remota idea del impacto o importancia que más tarde o más temprano, terminará teniendo esa persona en tu vida. Fue algo agradable y diría que gracioso: dos personas mirando un mismo cuadro con un mismo pensamiento: “¿Qué narices se supone que es esto?”. Tuvieron que acercarse al pequeño y típico cartelito informativo que explica las obras, cosa que hicieron al mismo tiempo. Él le indicó que se acercara ella primero, pero la tenue luz de la galería y el insistente foco que centraba su luz sobre la obra, eran una mala combinación si tenemos en cuenta que ella siempre solía olvidarse las gafas (bueno, quien dice olvido, dice que las dejaba sobre la mesita de noche). Ella le comentó su problema y él, tras reír, le leyó lo que ponía. Ambos siguieron sin entender la obra, hecho que los llevó a charlar y finalmente acompañarse mutuamente en la exploración de aquella galería, conociéndose un poco más el uno al otro y desconociendo juntos el significado de la mayoría de las pinturas que estaban expuestas. Así dio comienzo todo.

Aura por aquel entonces tenía pareja. Aun así, Darío no se cortó un pelo a la hora de expresarle su interés.

Pasaron varios años, años en los que Aura seguía con pareja, y Darius interesado, en Aura; y ambos, metidos en una extraña amistad en la que Aura sentía cariño por Darius y Darius frustración de no poder conseguir lo que quería, por primera vez. A pesar de todo y del desacuerdo de intereses, tenían una bonita amistad; de esas en las que hay noches de peli, risas y palomitas; de esas en las que ambos se llamaban y hablaban durante horas sobre todo y nada en general; de esas en las que se iban de compras y el uno le elegía modelitos al otro… Se divertían juntos y jamás Darius, que en este caso era el interesado, pasó la línea.

Darius se mudó de ciudad, sin avisar, sin buscar opinión, sin tener en cuenta a su mejor amiga Aura. Ella, a pesar de no entender el porqué de tanto secretismo y rapidez, a pesar de su tristeza por lo lejos que le quedaba ahora su mejor amigo, tan solo le preguntó el motivo, y le deseó suerte una vez él le dijo que era por un ascenso en el trabajo. Hasta varios años después, Aura no supo que aquello era una mentira bastante descarada, ya que Darius era su propio jefe y el motivo real de su marcha era que lo que había comenzado por una obsesión, se había convertido en enamoramiento. ¿Qué mejor solución que poner distancia de por medio, cuando ese amor no puede ser correspondido?

Darius poco a poco se fue alejando de ella. Lo que antes eran un mínimo de cinco llamadas por semana, pasó a ser tres por mes; mensajes sin responder, etc.

¿Recuerdas la personalidad de ambos? Mezcla dos tercos orgullosos y como producto obtendrás… dos tontos.

Aura fracasó en su relación y necesitaba a su mejor amigo, pero su mejor amigo, si acaso, llamaba una vez al mes y escribía dos. Aura sintió bastante decepción respecto a la amistad de ambos.

Pero volvamos al inicio:

Ella esperaba persistencia, ella esperaba atención… Ella era terca y orgullosa, por lo que si él había decidido alejarse, llamar y escribir menos, por favor, ¡que le cortaran las manos si intentaba escribirle o llamarle ella! Nótese el sarcasmo.

Por otro lado, a Darius, tan orgulloso y terco como ella, se le habían metido en la cabeza un par de ideas: “Si la ignoro, vendrá a mí”. “Si no me escribe o me llama ella, será porque no le importo lo más mínimo y entonces tendré que rendirme”.

No sé si conoces el significado del nombre Darius, pero por aquí lo dejo: El que posee el bien o el que sujeta con firmeza.

Darius no podía darse por vencido ni aunque quisiera.

Tras un año, finalmente Darius regresó, no solo a la vida de Aura, sino también a la ciudad y lo hizo a lo grande, una vez supo que esta estaba soltera: si no estaban juntos haciendo algún plan que Darius se sacaba de la manga, el día que no se veían, con una seguridad del 100%, se llamaban. Y las horas que pasaban sin verse, gran parte de ellas la pasaban hablando por mensajes.

Un dato: Darius había salido con una muchacha en su estancia fuera y al parecer se había enamorado de ella de tal modo que la ruptura, mezclada con ciertos problemas en el trabajo, lo habían llevado a una pequeña depresión, por lo que al apoyarse tanto en Aura, le dejó ver a ella una faceta vulnerable y sensible, hasta entonces desconocida.

Si te preguntas si el sentimiento de Aura había ido a más, la respuesta es no. Y a Darius por otra parte, se le daba bien fingir que ya la había olvidado.

Pasaron meses y más meses, meses en los que… ¡sorpresa! Aura comenzó a plantearse un futuro con Darius. Al fin y al cabo se llevaban genial, él la trataba maravillosamente bien, reían juntos, pasaban muchísimo tiempo el uno en la compañía del otro… Y aunque Darius decía frases queriendo confirmar que ya había aceptado su condición de amigo, también las decía contradiciéndose por completo, por lo que Aura tenía la pequeña seguridad de que aún él estaba interesado en ella. Pero Aura era una persona precavida; ya sabía de sobra que un hombre cambia mucho en el rol de novio, por lo que se lo tomaría con calma.

Aura y Darius eran cada vez más cercanos, tenían conversaciones cada vez más profundas y sinceras, eran cada vez más cariñosos el uno con el otro…

Tranquilo/a, ya nos acercamos al final.

Me presento: Yo soy Aura.

¿Quién lo iba a decir? He terminado enamorada de mi mejor amigo. ¡Menudo cliché!

Darius, por algún motivo que no logro comprender, hace unos meses decidió comenzar a alejarse. Hablábamos muy de vez en cuando y nos veíamos bastante poco, pero nuestro comportamiento cuando estábamos juntos era el mismo que el de poco antes de que comenzara a alejarse.

Hace un par de semanas me dijo que volvía a irse de la ciudad y le pregunté que si el motivo volvía a ser yo, ya que me había contado lo de la última vez. Su respuesta fue «No». ¡Vaya chasco!

Pocos días después, le mandé un mensaje preguntándole si podíamos quedar para hablar de lo de su mudanza, diciéndole también que no quería que se fuera, que no quería que volviera a alejarse del modo en que lo hizo aquella vez, porque, aunque esta vez el motivo no fuera yo, ya llevaba esquivo un par de meses y sumarle distancia a la ecuación sin duda no iba a beneficiar nuestra relación, menos aún a la que yo quería tener en un futuro no muy lejano.

Darius me respondió, nos vimos y tras mucha conversación y sinceridad por mi parte, le dije que no quería que se fuera porque comenzaba a tener sentimientos por él que difieren bastante de la amistad. Ha decidido quedarse ya que el motivo de su mudanza sí era yo, porque pensaba que realmente ya no tenía nada que hacer y comenzaba a pasarlo mal con nuestra nueva cercanía. Así que espero que en un par de meses y tras confirmar que es el indicado, vuelva a escribir y os presente a Darius y Aura no como mejores amigos, sino como pareja.

FIN

Era un final obvio, uno que cualquiera podría esperarse… Pero ahora viene el de verdad.

Darius no respondió nunca a mi mensaje. Supe por las redes sociales, que unos cuantos días después de que le enviara ese mensaje, se mudó.

Darius, el que sujeta con firmeza, ya no quiso sujetar más y no tuvo la delicadeza de poner colchones debajo antes de dejarme caer.

Puede que haya conocido a alguien… Puede que se cansara de esperar y realmente, al no saber acerca de mis sentimientos, lo estuviera pasando mal por nuestra cercanía…

No lo sé y no lo sabré, a no ser que responda mis mensajes.

No, este no es un buen final, pero es el que tuve. Esperé demasiado, tanto en términos de tiempo, como de él. Tal vez, tú también esperabas demasiado de este escrito, pero volvamos al inicio, una vez más…

Tendemos tanto a esperar… que no sabemos que con tanta espera solo nos hacemos daño.

En tu caso, daño ninguno, tal vez decepción, pero no es culpa mía. ¿Quién te había dicho que esperaras algo mejor?

En el mío… Bueno… Hoy es 14 de Febrero y estoy escribiendo esto en mi blog, porque sé que, aunque no responde a mis mensajes, no se pierde nada de lo que subo a mis redes sociales. Benditas tecnologías.

Así que me disculpo si te excluyo (lector) y me centro en él, con la esperanza de que esta misma tarde responda a mis letras.

Darius… Sabes que soy más de escribir y que este es el mejor modo que tengo para expresarme… Es mi mejor forma de confesarte… que siento no haberte buscado cuando lo esperabas, que me dolió no poder tenerte cerca cuando te necesitaba (aunque en parte fue culpa mía por mi propia espera); que te doy las gracias por sentirme tu amiga cuando estabas mal; que te agradezco todo el tiempo a tu lado, sin juicios, solo lleno de buenos momentos; que espero me disculpes si te hice enfadar en algún momento, y si te hice sentir mal, sabes que lo lamento; que sin duda no me gusta ni el hecho de tu marcha ni el modo que has elegido para marcharte; que me duele ver que te has rendido conmigo cuando yo empezaba quererte (aunque no te culpo, es otro modo perfecto de cumplir un cliché); que me duele que, si el motivo he sido yo, hayas preferido alejarte que seguir con nuestra bonita amistad, porque al menos yo sí me considero tu amiga; que te necesito en mi vida, a pesar del hecho de que no me has dedicado ni un adiós…

¡Que te echo de menos!

Y por último, pero sin duda no menos importante, que te quiero.

Espero tu respuesta>>.

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