Semana del amor. Relatos de mis alumnos (I)

Buenos días, amigos.

Good morning, my friends. How are you? It´s time to read!

Mañana es san Valentín. Seguro que no hace falta que os lo recuerde. Aprovecho para invitaros a comprar mi novela No existen las princesas, si os gustan los relatos de amor, porque creo que lo vais a disfrutar. Aquí os dejo el enlace. No pediré perdón por la autopublicidad, porque para eso estamos en mi blog literario; un escritor, al fin y al cabo, escribe libros, sean mejores o peores; y los libros, ¡oh Perogrullo!, son para leerse. Así que… ecce liber

Hecha la autocita, quiero que pongáis más atención, si cabe, a lo que viene a continuación. Ya llevamos varios meses de Curso de Escritura novelística libre, y he podido ir orientando y tutelando a un montón de gente maravillosa que está haciendo un gran esfuerzo por introducirse en la aventura de escribir, pero me sigue impresionando el talento que atesoran todos ellos, y cómo, aun sin haber publicado nada todavía, están avanzando a un ritmo notable y creciendo en el uso del idioma y en la pasión por las palabras hermosas y las historias grandes.

Otro de los retos que les lancé a mis alumnos hace un tiempo fue escribir un relato de amor o de desamor, aprovechando el tirón de esta fecha de san Valentín o el Día de los enamorados, que casi se celebra en el mundo entero. A todos nos gustan las historias de amor, ¿verdad? Es una de las cuestiones que un escritor va a tener que tratar antes o después, porque el amor no solo forma parte de la vida, sino que nos obsesiona y nos arrastra como pocas cosas en la vida. Un hombre puede vivir y hasta morir por amor. Nos levanta por la mañana y nos da fuerzas en los momentos más duros. Nos emociona con su presencia, y nos aterroriza con su ausencia. Su rotura nos también nos rompe. Y el amor no correspondido es una de las fuerzas de autodestrucción más poderosas.

El amor es, dicen algunos, el tema de la música del universo. Solo por esto valdría la pena dedicarle un hueco aquí. Pero no es solo algo lejano y místico, sino cercano e íntimo. Como decía Tagore, el amor colma la vida, como el vino la copa. Como decía san Pablo, si no tengo amor, no tengo nada.

Pues ha llegado el momento, amigos. Seguid leyendo, os encantará.

A continuación podemos leer el texto de Rocío Llamas, que ha encontrado una inspiración profunda, onírica y refinada para hacernos vibrar con el encuentro amoroso y con la misma exaltación de las palabras, siempre prontas a ser transmisoras de sensaciones transidas de encuentro. Espero que os guste.

SIGUE SOÑANDO

Abre por un momento las transparentes alas de tu imaginación.

Extiende su delicado tul de seda imaginario sobre el claro éter de la realidad que, como finísimos hilos de araña recubiertos de gotas de rocío, está ansioso de capturar los explícitos deseos de tu mente, de la mía, de ambas confundidas en las profundas aguas de nuestras miradas.

Átate a mis sueños por un instante. 

Despréndete de las algas del deber que te retienen en la profundidad oscura de tu conciencia y vente conmigo. 

Juntos de la mano veremos con nitidez, a lo lejos, muy arriba, sobre el velo de nuestras alas de soledad, la mágica luz de nuestra imaginación libre, brillante y soñando sueños que solo tú y yo hemos soñado sin límites ni realidad.

Sueña ahora conmigo.

Soñemos juntos eso que tanto hemos soñado por separado y permitamos que deje de ser sólo un sueño. 

Deja que te abrace y mientras tanto, siente el lento baile de mi cuerpo sobre tu piel, el voluptuoso movimiento de mi carne, sola, en la inmensa blancura de tus sábanas impacientes. 

Siente conmigo la oscura soledad de tu habitación rodeándote, solo, en el delicado centro de ti mismo mientras yo, ansiosa, me abro al infinito de mis ojos cerrados que te sueñan.

Puedo sentir la inquietante danza de tu mano sobre el relieve de mi piel y el ritmo embriagador de tu pelvis bailando la inconfesable canción formada con tus húmedas palabras. Ambos, por este frágil instante mágico, olvidamos la muerte a la que nos acerca el agobiante peso humano y nos aliviamos de nuestra solitaria vida con nuestros gritos callados que solo se escuchan a través de los sueños.

Sigue soñando.

Sueña con mis ojos que tanto te gustan, lúcidos, mirándote; viendo, saboreando tu felicidad instantánea en las entrañas de mí misma tendida sobre tus sábanas blancas. 

Huele la inmensidad del placer, la resaca que cubre tu cuerpo con mi infinito manto de besos.

Saborea la libertad, el escalofrío infatigable que juega con la temperatura, una y otra vez, mientras nos hace huir de la muerte fugaz de la vida diaria. Deléitate del ímpetu, de las ganas, del deseo de saciar el hambre infinita sabiendo que yo puedo darte más, y más, y más… ahora.

Puedo dártelo ahora que tu mente está dispuesta a soñar y a ofrecerme tu mundo, mientras jugamos a hacer cosquillas al tiempo que nos observa firme bajo el sol azul de la libertad. 

Solo ahora que mi conciencia está predispuesta a ofrecerte la paz que destilan mis sueños para mezclarla con la sal que me ofrece la energía de tu cuerpo tendido, implacable, bajo el gris de mi mirada y mis pálidos muslos.

Juntos, abrazados, dejamos reposar el licor que genera el sudor de nuestros sueños, mientras la luz del amanecer imaginario penetra por tu ventana, acaricia tu lecho y nos recuerda la diáfana libertad del día para saciar con él nuestra sed sin principio ni fin en el mundo insomne.

Deja de imaginar y siente ahora que puedes la entrega libre del amor esclavo mientras él mismo disfruta del baile breve de su vida. Déjame que me recree en la perfecta danza de tus dedos al escribir en mi piel los intensos poemas que no serán nunca leídos por nadie más que yo. Son míos, solo ahora, pero míos. 

Yo, tras liberarme de mí, escribiré sobre ti esta historia imaginaria a través de delicados versos que se repetirán durante la eternidad de los sueños. 

Siempre en sueños. 

Allí verás mis palabras transparentes pensadas solo para ti y redactadas en tu espalda mientras volamos, ambos, con las alas apuntando hacia el cielo.

En la realidad, donde los sueños son imposibles, no existe la posibilidad de saciar tu sed con mi tul infinito de tibios abrazos desnudos. No existen los amaneceres soleados mientras jugamos, sin tiempo, sin motivos ni deberes sobre tus sábanas impacientes. Precisamente por eso dejo escrito en tu piel nuestro sueño, nuestra historia, nuestra vida, para que la recuerdes a pesar de las inabarcables playas del olvido y la realidad. 

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