TERROR EN LA CARRETERA. Trabajos de los alumnos (IV)

Good morning, my friends. Buenos días, amigos míos.

¡Es tiempo de lectura! Time to read!

Volvemos hoy a disfrutar con las composiciones y relatos de los alumnos del Curso de Escritura Novelística Libre. Esta semana seguiremos con el tema del Terror en carretera. Y la semana que viene celebraremos la Semana del amor.

Hace unos días, nos estremecimos con el relato de Álex Padrón, que supo hacernos sentir el frío de la niebla, casi sólida, como un muro que se acercara o una boca que amenazara tragarnos, en su relato “Por el camino verde”. Os dejo aquí el enlace:

https://somniablog.com/2021/02/01/terror-en-carretera-trabajos-de-los-alumnos-i/

Después, disfrutamos y nos asustamos con el relato de Rocío Llamas, una excelente recreación de un episodio de verdadero estupor y temblor, demostrándonos su dominio de la psicología y de los tiempos. Podréis leerlo en este enlace:

https://somniablog.com/2021/02/03/terror-en-la-carretera-trabajos-de-los-alumnos-ii/

Ana López nos mostró los terrores de una niña y los efectos de la imprudencia al volante en su relato, que podréis leer aquí:

https://somniablog.com/2021/02/06/terror-en-la-carretera-trabajos-de-los-alumnos-iii/

Hoy os traigo la composición de Laura, cargada de lecturas, sobria e inquietante a la vez. Como siempre, dejad un me gusta y un comentario, para animarles y hacerles sentir que estáis ahí.


Al límite… 


Otro día más, Maite se encontraba abandonada a su tristeza, sus músculos parecían tensarse e ir por libre y se lo recordaban en cada espasmo, que se sincronizaban con el tic tac de un reloj de pared viejo y raído por el tiempo, que en su día perteneció a sus bisabuelos.

Vivía con miedo, un miedo atroz que no tenía explicación, pero ahí estaba. Quizás se debía a lo sola que ahora se veía, a lo vacía que había quedado la casa desde que su hija Remé echó el vuelo y la mandó a la Luna. 

Crujían las escaleras. Rugía el silencio, pero había mucho desorden en su cabeza. Y ese jaleo lo llevaba francamente mal. Despertaba con piel de gallina, pero se forzaba a arreglarse y a hacer el menor caso posible a esas sensaciones. 

Nunca recibía visita. Siempre había anidado en ella el anhelo del reencuentro, de compañía, de un abrazo de ida y vuelta, de una voz cálida y humana, pero, de un tiempo a esta parte, no se fiaba ni de su propia sombra.

Un coche llegó y se detuvo. Maite se sobresaltó cuando escuchó que llamaban al timbre de su casa. Tardó en brincar del sofá lo que tarda toda una película en la cabeza de alguien ansioso en gestarse, y echó a correr hacia la puerta con una mezcla de aturdimiento y esperanza. 

Cuando abrió, no había nadie… ni siquiera una brisa, tan solo una nota en el felpudo. La desdobló para leerla y brotó un alarido. En ella ponía: “Estás condenada, Maite. ¿No ves que el ruido estridente lo llevas dentro y que nunca más se dormirá?”

Ese día Maite llegó al límite, cayó presa de comportamientos y pensamientos neuróticos, y no volvió a salir de su casa, ni a abrir la puerta a nadie, entre otras cosas, con las derivadas consecuencias.

2 comentarios en “TERROR EN LA CARRETERA. Trabajos de los alumnos (IV)

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