Honor a los valientes (léase “mis alumnos”)

Amigos de todo el mundo, seguidores del blog, lectores de los cinco continentes.

¡Aquí están! Here they are! Son mi ejército. Mis valientes.

Este es un post especial. Todos lo son, claro está, pero este con más razón y con mejor motivo. Quiero deciros por qué:

Hace unos meses, tuve una idea rocambolesca: impartir un curso on line y gratuito de escritura, dedicado a todos aquellos quisieran iniciarse en este mundo literario. Tenía la intención de ayudar a todos los que andaban buscando, a veces a ciegas, un primer peldaño que subir hacia el estado de escritor, y específicamente de escritor de novelas, pero que no lo encontraban o no sabían a qué agarrarse. Quería ofrecer a los demás lo que yo no tuve cuando empezaba: un guía, un mentor, un maestro. Así es como surgió lo que titulé “Curso de Escritura Novelística Libre”, expresión rimbombante en la que cada palabra tiene mucho que decir.

Si os soy sincero, pensaba que no le interesaría a nadie…

Sin embargo, la vida te sorprende siempre. Un alumno, dos alumnos, y así hasta veinticinco (y creciendo). Al ver el interés que el curso suscitaba, sentí un gran miedo: temí no estar a la altura, temí no saber llevarlo, temí no encontrar tiempo, temí toparme con gente desagradable… Temía muchas cosas, pero todas fueron una a una descartadas por la actitud, la bondad, la generosidad, el talento y sobre todo la valentía de mis alumnos, dispuestos a trabajar para lograr su sueño de escribir más y mejor. Ellos han hecho que cada día desde entonces sea un reto, ellos han logrado que saque tiempo de donde no lo tengo, ellos han conseguido que me exija ser mejor. Ellos han pasado por alto cada uno de mis defectos (muchísimos). Y al fin, a pesar de que yo fui quien tuvo la idea y quien figura como profesor, son ellos quienes me han elegido a mí, y no yo a ellos.

Estoy agradecido. Estoy orgulloso de ellos.

Por eso, como el gesto de un escritor humilde que no esperaba tal entrega y devoción por parte de unos alumnos que ya serán para siempre amigos, les ofrezco este modesto post. No están todos los que son, sino solo aquellos que han aceptado enviarme una fotografía para este sincero homenaje. Pero a todos, incluidos lo que no están, les doy mis más sinceras gracias por todo su trabajo. Y a los que están, os los presento a continuación.

Haced como yo: honradlos. Porque los valientes se merecen el reconocimiento y la veneración. El orden es alfabético, salvo en lo referente al profe, que como líder de este grupo va delante, para que el burro no se espante.


Y como es de justicia que sus nombres queden para la eternidad y el recuerdo, y que quizás algún día alguien desentierre de los archivos perdidos de internet a esta tropa destacada de personas excelentes que decidieron hacer de su vida una historia más intensa y hermosa, a continuación os dejaré la lista de los que aparecen en las fotos, también por orden alfabético (salvo el profe, que sigue el primero en la lista porque sí y porque le da la gana):

Jaime

Álex

Ana López

Jenny

Laura

Mari

Matty

Miren

Natalia

Óscar

Pili

Rocío

Rosa

Ruth

Teresa

Por cada uno de ellos vale la pena haber comenzado esta aventura. Por ellos, y por los que no aparecen en las fotos, pero están ahí también, aunque sus nombres no se pronuncien. Hasta un total de veinticinco a día de hoy. Gente que tiene un sueño. Y con los sueños no se juega. Los sueños se viven.

Un día yo me encontré en la situación de ellos y nadie me dijo “ven por aquí, ten en cuenta esto, sigue estos pasos, toma mi mano”. Pero, después de todo, quizás las cosas tenían que ser. Acaso, si alguien lo hubiera hecho, no habría comenzado este curso y no habría conocido a esta maravillosa gente. Así que, sí, después de todo, valió la pena.

Una vez un gran amigo me enseñó esto: todo hombre es hijo, pero está llamado a ser padre. Y padre se puede ser de muchas formas, desde la sagrada del que engendra un hijo, o la menos sagrada de quien lo adopta, hasta quien guía a otros y les aconseja y ayuda en el camino de la vida. No me siento para nada pretencioso ni especial por ayudar a otros. Antes bien, creo que es una maravillosa y placentera oportunidad. Es lo que siempre quise que hicieran conmigo. Es lo que creo que me construye a mí ahora por dentro y por fuera. Por eso, y siempre con una sincera humildad, espero que este curso les sirva a ellos para algo y que me permitan ser, por un día, por unas semanas, su “padre literario”. Eso sí, espero que algún día vuelen solos y escriban cosas más hermosas y mayores que las que yo he escrito.

Porque ellos son los primeros que no deben olvidar que su vida es suya y que yo solo les doy un ladrillo, pero ellos son los que tienen que construir su propia escalera hacia el cielo. ¿Se atreverán a entregarse a esta tarea sin mirar atrás y con toda el alma? ¿Se atreverán a lanzarse al vacío y a flotar?

Un comentario en “Honor a los valientes (léase “mis alumnos”)

  1. Muchas gracias Jaime. Es todo un honor formar parte de este equipo. Nos has brindado la oportunidad de seguir aprendiendo y de conocernos un poquito más (tanto entre nosotros como a nosotros mismos). Gracias por regalarnos tu tiempo, por tu paciencia y por tu inmensa humildad.

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