El barón y el Poeta loco. Trabajos de los alumnos (VI)

Estoy flotando. Mientras escribo esto, amigos míos, my dear friends, estoy escuchando el tema central de la banda sonora del videojuego The last of us, y me parece que estoy deambulando por ese mundo destruido, en el que incluso la esperanza ha desaparecido, y solo queda encontrar una razón para seguir viviendo. ¿O no? Es domingo por la mañana, el sol brilla, orgulloso, después de vencer la batalla que el invierno le planteó, el mundo está en silencio, meditabundo, relajado, soñoliento quizás, y mi corazón salta como un perro feliz cuando su amo llega a casa. Estoy hecho de rayos de sol. Esta es la materia que compone las mitocondrias de mi alma.

Queda claro que las mañana de domingo me gustan. He sido muy feliz, y lo sigo siendo, en mañanas como esta. Podría serlo en cualquier otra mañana, pero el hecho de que mi corazón y el todo comulguen en esta paz y en esta contemplación placentera, me convierte en un pájaro que canta a la luz de la mañana, sin miedo, en voz alta, con la plenitud del instante.

Bueno, el hechizo se ha roto un poco cuando ha llegado mi mujer a pedirme que le cure una ampolla del pie… Pero en fin, corramos un tupido velo.

A esta serena confianza, a esta moderada satisfacción, contribuyen no poco mis alumnos del Curso de Escritura Novelística Libre, que me demuestran cada día su implicación, su ilusión y su talento. Como sabéis y siempre os cuento, antes de Navidad, propuse a mis alumnos del Curso de Escritura Novelística Libre un reto muy especial: continuar el relato “El barón y el Poeta loco”, publicado en mi blog el día 22 de diciembre pasado, y darle su propio final. Aquí os dejo el enlace de ese reto, os recomiendo que leáis esta entrada antes de continuar:

http://somniablog.com/2020/12/22/el-baron-y-el-poeta-loco-proyecto-de-curso-de-escritura/

Hagamos un breve resumen, para que os pongáis al día. Hasta la fecha, Álex, Óscar, Rosa, Matty y Ruth ya han dado su versión del final del cuentecillo sobre “El barón y el Poeta loco”. En efecto, primero trajimos al blog el trabajo de Álex Padrón. Podéis leer su excelente continuación de este texto en este enlace:

http://somniablog.com/2021/01/08/el-baron-y-el-poeta-loco-trabajos-de-los-alumnos-i/

Días después, contamos con la participación de Óscar Green. Lo podéis recordar en este enlace:

http://somniablog.com/2021/01/11/el-baron-y-el-poeta-loco-trabajos-de-los-alumnos-ii/

Días más tarde, pudimos disfrutar del trabajo de Rosa. Aquí podréis leer su relato:

http://somniablog.com/2021/01/14/el-baron-y-el-poeta-loco-trabajos-de-los-alumnos-iii/

Luego llegó el relato de Matty. Aquí podréis leerla a ella también:

http://somniablog.com/2021/01/20/el-baron-y-el-poeta-loco-trabajos-de-los-alumnos-iv/

Terminamos este repaso con la aportación de Ruth, que dio un paso más y nos sorprendió con un toque romántico:

http://somniablog.com/2021/01/22/el-baron-y-el-poeta-loco-trabajos-de-los-alumnos-v/

Y aquí empieza lo nuevo. Hoy tengo la alegría de traeros a otra gran alumna, con personalidad y muchas cualidades, Miren, quien ha querido también lanzarse a la piscina y darnos su propio final, dejando que el espíritu del Poeta loco se manifieste, con un halo de espiritualidad que me ha encantado. Espero que os guste. Como siempre, dejad un comentario de ánimo para ella.

<<Desolados y algo mojados por algunos pedacitos de agua que habían caído del cielo, después de pocas horas con los ojos cerrados, no podía creer lo que había sucedido esa noche. Ninguno de mis compañeros tenía noticias de nuestro maestro ni de Aerlis, tan solo habían escuchado el sonido de la llovizna de primavera. 

No pudimos estar parados mucho tiempo, debido a la enorme preocupación que nos abundaba, por lo que arrancamos a caminar para encontrar a nuestro Poeta Loco y a nuestro insensato compañero. Justo cuando se pusieron en marcha, les recordé las palabras clave que habían pronunciado los ladrones antes de desaparecer por completo: “Donde la vega del arroyo se junta con la cueva”. 

Yo, al igual que mis compañeros, teníamos esperanza en que nuestro maestro hubiera rescatado a Aerlis de la panda de gamberros o que por lo menos estuviera con él, o bien que encontráramos a uno de los dos por el camino. Había muchas posibilidades y sabíamos que solamente podríamos salir de dudas avanzando a paso firme hasta llegar a dicha cueva.

Más adelante, lo que mis ojos vieron provocó un gran asombro en mí. Había encontrado unos de los flecos que formaban parte de la exuberante túnica que Aerlis se había puesto. Pero no solamente fui yo quien encontró esos flecos, uno de mis camaradas encontró otros. Esa gran sorpresa nos dio la esperanza de que estábamos marchando por el camino correcto.

Después de por lo menos dos horas dando un paso tras otro, vimos de lejos una peculiar cueva, pero no llegábamos a percibir ninguna figura humana. Con el gran manojo de nervios y conmoción que llevábamos encima, echamos a correr para llegar lo antes posible y descubrir qué había ocurrido con el Poeta Loco y Aerlis. Al acercarnos, pudimos ver tanto a nuestro maestro como a nuestro compañero sentados, cada uno al lado de una piedra que había dentro de la cueva… 

Reflexivos y con la mirada vacía, no dijeron nada al vernos. Se escuchaba una música y sonido peculiares de lejos, pensé que sería el grupo de malhechores que estarían haciendo un ritual. Después de cinco minutos callados, no pude evitar preguntar a qué se debía tanto silencio después de todo lo acontecido, y qué habían hecho los malhechores a Aerlis para que fuera vestido con viejos ropajes mojados y manchados de barro. 

Al enseñarle los flecos que habíamos encontrado por el camino, una pequeña y modesta sonrisa iluminó la cara de Aerlis, quien comenzó a explicar todo lo ocurrido: 

“Ellos están al fondo de la cueva, celebrando su victoria. Al llegar aquí, me tuvieron atado por lo menos una hora, me desnudaron y se quedaron con la túnica, hasta que apareció nuestro sabio maestro. A él lo encontró uno de la banda que había estado haciendo de guardia fuera de la cueva. Algunos ladrones se pusieron impacientes preguntándole por sus trucos de escritura y pidiéndole poemas para ellos sacar un beneficio, mientras que otros nos amenazaron, a mí con matarme y al Poeta con llevárselo y usarlo como esclavo para sus corruptos fines. 

Entonces nuestro maestro comenzó a recitar un poema llamado Cánticos de Amor y Libertad, que dejó a varios de ellos boquiabiertos, hasta tal punto en que algunos mostraban cara de arrepentimiento y otros, cara de agradecimiento. El líder de la manada declaró que si el maestro les daba el poema, ellos nos dejarían en paz, y ya no me aniquilarían ni obligarían al maestro a ser su esclavo. 

El mensaje del maestro fue: 

-No tengo ningún temor a ser esclavo en este mundo material porque mi último día aquí, nada material me acompañará. Todo lo que conmigo vendrá, en mi corazón ya está. Mi espíritu eterno libre es y permanecerá. 

Algunos de ellos ofrecieron sus disculpas y dieron las gracias al maestro por otorgarles esas palabras. A mí me pidieron si quería quedarme con la túnica o con mis viejos ropajes, y al final elegí aquellos ropajes que no había arrojado al arroyo sin valorar lo suficiente. Cuando me desnudaron, me arrepentí de no haber valorado lo que en un momento dado llevaba puesto, sin ser consciente de que muchas personas sin recursos jamás los habrían desechado. Esos flecos de la túnica que habéis encontrado es lo que más valoro de dicha túnica porque os han traído hacia nosotros. Ahora comprendo lo que realmente importa.”

El Poeta Loco sonrió, y los demás discípulos se quedaron llenos de asombro al ver como un grupo de campesinos que paseaban cerca del arroyo, llevaban una lujosa túnica idéntica a la de Aerlis. 

¿Había la manada entregado la túnica a los campesinos? ¿O la habían tirado al suelo para que alguien la encontrara? Fuese como fuera, se encontraba en buenas manos>>.


Como os quiero mucho, no voy a dejaros sin el tema del que os hablado al principio. Por favor, poneos los cascos, apagad la luz y escuchad en completo silencio. Y cuando terminéis, escribidme y decidme si también habéis flotado y qué os ha transmitido la música:

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