El Barón y el Poeta Loco. Trabajos de los alumnos (II)

Buenos días, amigos. Good morning, my friends.

Ya se está marchando la tormenta polar Filomena de nuestro país, España, y se va hacia el Mediterráneo, a visitar otras tierras y cubrir del manto incólume y silencioso de la nieve otras latitudes. Nos ha dejado una herencia resbaladiza y resistente, más desagradable y peligrosa. Pero siempre hay en nuestra atención unos minutos para la literatura, leída y escrita, pasiva y creativa. Nunca nos aburrimos del todo si tenemos a nuestro alcance un buen libro… o un buen blog.

Antes de Navidad, propuse a mis alumnos del Curso de Escritura Novelística Libre un reto muy especial: continuar el relato “El Barón y el Poeta loco”, publicado en mi blog el día 22 de diciembre pasado, y darle su propio final.

Aquí os dejo el enlace de ese reto, os recomiendo que leáis esta entrada antes de continuar:

http://somniablog.com/2020/12/22/el-baron-y-el-poeta-loco-proyecto-de-curso-de-escritura/

Tengo la inmensa fortuna de contar con alumnos que no se achantan ante las dificultades, y que se atreven con las mayores aventuras. No es fácil el reto que les lancé, puesto que el Poeta Loco es una invención muy personal y un personaje indescifrable que nació de mi amor por cierto género de vida, si se quiere, errante, y por la poesía encarnada en la vida; o mejor decir, la literatura hecha vida. Pero Álex, Óscar y otros han respondido a la llamada, posiblemente porque ellos también sientes este mismo fuego que habita en el recóndito tabernáculo del alma del Poeta Loco. Impresionado por la calidad de las narraciones de mis alumnos, decidí darles la oportunidad de ser conocidos a través de este blog.

Ya en fechas pasadas os traje el primer trabajo de uno de mis alumnos, en este caso Álex Padrón. Podéis leer su particular visión de este relato en este enlace:

http://somniablog.com/2021/01/08/el-baron-y-el-poeta-loco-trabajos-de-los-alumnos-i/

Hoy vamos a disfrutar de la creatividad de Óscar Green, que ha imaginado su propio final para el relato «El Baron y el Poeta Loco». Os lo dejo a continuación. Espero que os guste, y que dejéis vuestro comentario:


<<El alba llegó al fin, pero no vimos que nuestro maestro hubiese regresado. Con las primeras luces del día decidimos que iríamos a buscarlo nosotros, pues Aerlis no podría esperar más nuestra ayuda. Pero resultaba extraño que nuestro maestro no estuviese allí antes de la salida del sol. Buscamos en los huecos de los árboles donde el Poeta Loco solía reposar —aunque pasara las noches en vigilia— y no encontramos ni rastro de él. Preguntamos entonces a las gentes madrugadoras que ya comenzaban a arremolinarse en torno a nosotros esperando la aparición del Poeta loco. Ellos, más sorprendidos que nosotros, no encontraban explicación a esa inusual ausencia, pues era bien sabida la costumbre de mi maestro de comenzar sus andanzas diarias justo antes del amanecer. De este modo se nos fueron agregando los aldeanos a medida que caminábamos siguiendo el cauce del arroyo, a medias buscando a mi maestro y a medias siguiendo las indicaciones de los malhechores. En ninguno de los troncos, rocas o maleza que encontramos en el bosque resultó estar el Poeta loco, incrementando nuestro pesar por él y por nuestro compañero secuestrado. ¿Acaso no habría caído también mi maestro en las garras de aquellos malnacidos? Ésta era una verdad a medias.

Después de una larga caminata, llegamos hasta una gran pared de roca que parecía poner fin al bosque y entonces comenzamos a escuchar jolgorio en las cercanías. Antes de que alguno de nosotros pudiese verlo con nuestros propios ojos, uno de los aldeanos gritó que cerca de allí había encontrado al Poeta loco. Y así era. Lo hallamos desnudo y bailando en silencio, preso de un trance irracional. El jaleo provenía de otro grupo que estaba riéndose de la actuación de mi maestro; alguno llegó a escupirle en la cara y en los genitales. Eran los maleantes que se habían llevado a Aerlis.

— ¡Mirad aquel al que llamáis poeta! —exclamó uno de ellos lanzando gotas de saliva y mostrando su mellada y repugnante dentadura— Mucho más tiene de loco que de poeta.

Con aquel comentario aumentaron las burlas y la guasa del grupo que comenzó incluso a imitar los movimientos de aquel cuerpo menudo, lleno de huesos y poca carne. El que había hablado parecía ser el líder de la manada. Y entonces fue cuando entre ellos vimos a nuestro compañero Aerlis agarrado por ambos antebrazos por aquellos desalmados. Todavía llevaba la túnica de la discordia y la culpable de haber caído en manos de los desgraciados que se burlaban del Poeta loco. Aerlis lloraba de miedo y de lástima ante las burlas proferidas hacia nuestro maestro. Aquellos delincuentes iban armados y ninguno de nosotros se atrevió a dar un paso en falso que comprometiera más la situación de lo que ya lo estaba. Tampoco los lugareños osaron enfrentarse a la banda de maleantes.

Sin embargo, cuando ya todo parecía insalvable y del todo improbable que la escena terminara sin derramamiento de sangre, ocurrió el milagro. Mi maestro cesó en su baile y, desnudo como estaba, comenzó a recitar sus Juramentos de la Noche Enamorada. A priori aquel poema simplemente sorprendió a sus rivales por el cambio de actitud del Poeta loco. En pocos segundos cesaron las risas y a medida que mi maestro encadenaba las palabras, adornadas con su particular interpretación, aquellos que en un principio parecieron no tener sentimientos, comenzaron a derrumbarse uno tras otro. Las carcajadas se evaporaron y dieron paso a la congoja y las lágrimas. Ni nosotros ni todo el séquito que nos había seguido hasta allí dimos crédito a lo que estaba sucediendo. La canción parecía estar ablandando el corazón de piedra del grupo que retenía a nuestro querido Aerlis. Tras varios minutos, concluyó el poema.

— Perdonad nuestro comportamiento —volvió a tomar la palabra el líder entre sollozos dirigiéndose a nuestro maestro—. Nos hemos dejado llevar por la codicia y la mofa. No podemos seguir reteniendo a este infeliz y su maldita túnica después de habernos regalado estas palabras que nos han llevado al arrepentimiento. Nos sentimos pagados con ellas, lo dejaremos libre y marcharemos de las tierras del varón para siempre.

Fuimos testigos del cumplimiento de la palabra dada por el cabecilla del grupo ya que soltaron a Aerlis y comenzaron su marcha todavía con aflicción en sus corazones y lágrimas resbalando por sus mejillas. Mientras nos preocupábamos por el estado de Aerlis nuestros seguidores vitoreaban y aclamaban al Poeta Loco.

Por su parte, mi maestro no regañó a Aerlis por haber aceptado aquel regalo que él había creído tan merecido. De hecho jamás volvió a mencionarnos aquel episodio. Aquella fue la única ocasión en la que utilizó un poema como moneda de cambio. Pero fue por amor, por amor a todos y cada uno de nosotros. Por amor a la verdad y por el rechazo a la violencia y la maldad. A excepción de este amargo episodio mi maestro nunca volvió a vender ninguno de sus poemas>>.

(Óscar Green)

Cuando veo la creatividad y el arrojo de mis alumnos, siento que vale la pena vivir en estas profundidades abisales de la inspiración. Y me acuerdo de Ha nacido una estrella. Es una tontería, ya lo sé, pero no me digáis que la canción no es preciosa…

6 comentarios en “El Barón y el Poeta Loco. Trabajos de los alumnos (II)

Deja un comentario