MI VOCACIÓN

<<Vocación>> es una palabra misteriosa. Lo sigue siendo, a pesar de lo usada que está.

Pero ¿qué significa «vocación»? No me refiero al significado gramatical, ese que ofrecen los diccionarios. ¿Qué significa «tener una vocación»? ¿Qué significa para mí?

Creo que verme de determinada forma. Creo que conocerme como una persona distinta de las demás, concreta e identificable, con sus propias preferencias y su vida reconocible. Me veo de tal modo, y tengo por ello esa vocación.

¿Cómo me veo? No sé si soy así o no, o si veo una imagen de mí mismo o la proyección de mis deseos. Pero me veo de esta manera: soy un hombre joven de mediana calidad, pobreza moderada y más o menos insignificante. Alguien que siempre se ha preocupado por buscar un sentido a su vida, quizá por eso alguien que piensa que es más valioso pensar, amar y conocer que ganar dinero, obtener fama o disfrutar placeres. Alguien que cree en la inmortalidad. Alguien que cree en Dios. Un hombre que todo lo ve en clave de trascendencia. Por eso quizá me veo como un intelectual: alguien que no desea atarse a una dedicación que le impida vivir en coherencia con sus principios, sino contemplarlas todas, aprenderlas todas, caminando al lado de todos.

Esta intelectualidad se transmuta en mí en una forma concreta de expresión: la literatura. Cada fibra del ser que soy es en esta pura y al mismo tiempo compleja expresión de la existencia humana: escribir como escritor, no como ocioso, y no con el sencillo anhelo de matar el tiempo, sino para trascenderlo. La literatura y la inmortalidad están para mí íntimamente unidas.

Así me veo. Esta es mi vocación.

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