Mi tierra, mi pueblo, mi aire

¿Qué queréis que os diga? Incluso en medio de las dificultades mayores, incluso abordado por las preocupaciones e inundado de quehaceres, siempre encuentro tiempo para salir bajo el sol de la mañana fría de invierno, y disfrutar de su solitaria y generosa grandeza. Parece que el corazón se libera de sus pesos muertos y que la mente se purifica aquí, fundido con la brisa, con los árboles silenciosos, con las rocas milenarias… Paseo vivificante en esta mañana de domingo sobre las alturas de mi pueblo, Helechosa de los Montes, del que soy un humilde heraldo. Al fondo, los montes de Toledo y el pantano de Cíjara. El gélido ambiente no ha helado mi sonrisa ni las empinadas cuestas han detenido mis pasos. Sueños sin fin de una tierra de luces y sombras, de amores y soledades, de historias y olvidos, de vida y ausencia. Tierra de leyendas, de magia y belleza. Venid, venid a contemplar sus anchuras estremecidas.

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