El juicio de ayer

Hoy quiero contaros algo de lo que me sucedió ayer. Pero tranquilos, seré breve. Puede que Google premie los artículos largos, pero a mí eso me la trae al pairo. Solo quiero daros algunos consejos.

Veréis, ayer estuve en un juicio civil como testigo.

Sí, no penséis mal, ni me iban a meter en la cárcel ni me había demandado nadie por plagio ni nada por el estilo, que algunos sois muy mal pensados y seguro que ya lo estabais pensando, y hasta os estabais relamiendo de gusto ja, ja, ja…

Estuve como testigo en una cuestión relacionada con una tercera persona que me citó para que dijera la verdad sobre algo.

Eso hice.

Dije la verdad. Estoy orgulloso de haberla dicho, sin miedo, sin compromisos ocultos, sin deudas ni rencores.

Confieso que estuve varios días nervioso y preocupado, porque solo quería hacer lo correcto, nada más, y temía que el abogado de la parte contraria tratara de confundirme o atacarme por decir la verdad. Pero en su honor diré que se comportó como debía hacerlo, limitándose a tratar de saber la verdad, siempre en la lógica defensa de los derechos e intereses de su cliente

Y ahora los consejos:

  • Los Juzgados son mal sitio para estar si uno está preocupado por el coronavirus. Demasiada gente junta y sin moverse durante horas. Cuidado con este tema.
  • Tratad de resolver los asuntos litigiosos con otras personas antes de llegar a juicio. Sed razonables. Renunciad a algo para lograr un acuerdo. Vale más un acuerdo mal que quedarse sin nada.
  • Vivid en la verdad y para la verdad. Los demás no son tontos. Los jueces nos tontos. Al final la mentira se sabe.
  • Id con la verdad por bandera a todas partes. Nadie podrá reprocharos nada. Sobre todo vosotros mismos.
  • Como todo en la vida, hay abogados buenos y abogados malos, y abogados que son buenas personas y otros que son malas personas. Consultad al menos a dos antes de tomar una decisión precipitada sobre algo importante. Como con los médicos. Nunca intentéis emprender caminos errados para aprovecharos de otros, aunque creáis que tenéis razón, sin haber hecho este ejercicio. Y si uno solo os dice que no está seguro de que obréis bien, no lo hagáis. Repito: buscad un acuerdo, aunque tengáis que perder algo.
  • Si os llaman como testigos, id con la verdad pura y dura. Nada más. No temáis. Y procurad ser breves. A mí ayer el juez me tuvo que parar porque no hacía más que hablar…
  • Por último, no me citéis para que vaya de testigo. Ya he tenido suficiente.

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