Me gusta Toledo / I like Toledo

¿Qué queréis que os diga? Siempre he sido honesto con vosotros. Aquí se hace literatura, y creo que no de la peor condición. Pero detrás de las letras hay un hombre, que vive, que siente, que tiene su propia historia, nunca contada. Un blog no es solo el papel virtual sobre el que uno vierte su creatividad, sino que también es el reflejo, más o menos fiel, de esa zona del alma que está opacada por la personalidad pública y que se insinúa solo en la soledad, en muchas ocasiones a través de velos que dejan a la vista solo los perfiles difusos de la desnudez del espíritu.

Una de las cosas que marcan a un hombre es su tierra, su «patria chica»; es decir, su ciudad, el lugar donde se mueve a diario, donde desarrolla sus afanes, que sirve de decorado de fondo a todas sus experiencias y a todos sus recuerdos, o al menos a los más importantes. Para mí, esta tierra tiene dos patas, dos pilares, situados cada uno a un lado del fiordo de mi existencia: de uno ya os he hablado en varios vídeos de YouTube, y es mi pueblo de toda la vida; el otro no es la primera vez que aparece por aquí, y es la milenaria, majestuosa e intrincada ciudad de Toledo.

¡Qué hermosa es Toledo! Incluso ahora, cientos de años después, sus viejos edificios brillan como testimonios de una grandeza que hoy hemos perdido. Y convierten nuestros paseos en una visión en piedra, armónica y eterna. ¡Amo esta ciudad! Hoy más que nunca, en medio de la pandemia del Covid-19, quiero hacer patente este amor, que no ha cesado ni un solo día desde que llegué por vez primera, allá por mis trece años (milenios hace, o me lo parece, o quizás fue ayer mismo, ¿quién sabe?).

Os dejo, como testimonio de este amor, unas cuantas fotos que yo mismo he hecho hoy. Espero que os gusten. Espero que la améis como yo la amo. Espero que vengáis alguna vez. Y espero que soñéis con su pasado y tengáis fe en su futuro.

Feliz martes a todos. ¡Me encanta Toledo!

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