Buenos días, buenas tardes y buenas noches

Esto es lo que soy. Tal como soy.

Aquí paso la mayor parte de mi tiempo de actividad, así que aquí os recibo y está bien que lo conozcáis. Mi oficina. Mi calvario. Mi casa, después de tantos años. Con mi taza de café. Con mi camisa ya cansada, como yo, a estas horas de la tarde. Y con mi sonrisa, un tanto gastada.

A veces creo que todos mis esfuerzos no servirán para nada. Pero luego me doy cuenta de que, si no lucho, no seré yo; de modo que, solo por terco, sigo adelante. Tomo otra taza de café y trato de avanzar, aunque sea despacio, muy despacio.

¡Hay gente que tiene tan fácil conseguir cosas que a mí cuestan la vida! No tengo envidia, creedme, porque les deseo lo mejor y me alegro. Pero me desespera un poco comprobar que gusta tan poco lo que hago. Entonces me digo que seguramente yo estoy haciendo mal algunas cosas, pero también es cierto que, en general, la literatura en internet suscita menos interés que otros asuntos. Si en la red solo se pudiera hablar de libros, dejaría de existir. Es lo que hay.

Bueno, no pasa nada. Brindo por vosotros. Por lo que estáis aquí conmigo. Brindo porque seguís a mi lado en una tarde de lunes (aunque probablemente leáis esto en otro momento y en otro día). ¡Sois unos valientes! Pero yo también lo soy. Este mes de septiembre me planteé crecer como bloguero, atraer más visitas, escribir todos los días, esforzarme de verdad por dedicar tiempo a mi blog, a la literatura y a todos vosotros, que me leéis, si no todos los días, al menos sí de vez en cuando. Y de verdad que lo he logrado, con un trabajo increíble, agotador, escribiendo todos los días, a veces a horas intempestivas, luchando para ganar una hora en que ofreceros lo que os merecéis, literatura de la buena, contenido de calidad. Y tengo que reconocer que habéis respondido. ¡Es increíble ver cómo hay gente que está interesada en mi escritura! Gente que no conozco, gente que está lejos, en muchos casos, en otros países, maravillosos lugares como EEUU, China, México, Perú, Argentina, y muchos más. ¡Qué pasada!

Y, sin embargo, aún quiero más. Quiero estar más cerca de vosotros, mis lectores, y quiero que seamos más en esta comunidad de letras. «¡I want more, much more!», parafraseando a Sinatra. Os espero aquí cada día. Os invito a acompañarme. Os hago un hueco en mi tiempo.

Lectores de todo el mundo, ¡buenos días, buenas tardes y buenas noches! Que seáis felices y leáis buenos libros.

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