No avanzo…

Pasan los días y no avanzo lo suficiente.

Por un lado, no dedico las suficientes horas, no voy a poner excusas. Unos días por una cosa y otras por otra, pero sobre todo por mi trabajo, que me exige mucha concentración y muchas horas de lectura (leyes, sentencias…) y de escritura (alegaciones, recursos, solicitudes…). Al final, cuando tengo tiempo libre mis dedos están agotados, mis ojos escuecen y mi cerebro necesita “limpiarse”.

Por otro lado, este verano no he estado todo lo inspirado que esperaba. Mi cabeza no un reloj. No funciona como una máquina engrasada. No puedo ponerme y decir “venga, voy a escribir”, y entonces las páginas fluyen solas, como si se tratara de una cadena de montaje. Para mí la literatura no es eso. No soy un escritor “oficinista”. Escribo por pura pasión, no por oficio, y necesito encontrarme en un estado de ánimo propicio para escribir, especialmente cuando cuando se trata de plasmar personajes, de dar giros a la historia, de narrar escenas más personales o cercanas… No se trata de que necesite estar enamorado para escribir sobre el amor, o que tenga que recibir una mala noticia para escribir sobre la tristeza, sino que mi alma tiene que encontrar una especie de sentimiento que yo llamo trance, pero que se conoce vulgarmente como inspiración, y que es un sentimiento extraño, raro, poco habitual. Me inspiran las personas, los paisajes, las canciones… Pero hay épocas en que nada de eso sucede. ¡No se puede hacer nada! Lo intentas todo, cambias de hábitos, tratar de repetir rutinas de otras épocas en que sí estabas inspirado, intentas dormir más (o menos), incluso ves películas o buscas inspiración en otras artes… pero no sucede. Yo lo llamo “el rayo de mediodía”, porque es tan extraordinario e indescriptible como eso, como un relámpago que cruzara el cielo a pleno sol, sin una sola nube, y que te deslumbrara totalmente y te dejara cegado durante varios minutos. Ocurre o no ocurre. No se le puede exigir al corazón que lo cree por sí mismo.

He escrito bastante de la segunda parte de Canción Eterna, obviamente. Casi 46 capítulos. Casi 550 páginas. Pero tengo un plan que llega hasta los 70 capítulos. Queda mucho trabajo…

Me vendría bien todos los mensajes que quisierais enviarme. Animadme, motivadme… No estáis obligados, claro está. Pero a veces una sola palabra puede producir el milagro. ¿Quién sabe? Puede que un abrazo virtual o un mensaje de ánimo haga surgir el rayo de mediodía.

Mientras tanto, seguiré luchando. Y seguiré aquí, en mi blog.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s