Coronavirus 2

Este es mi manifiesto a día de 27 de julio de 2020.

  • España se aboca a un segundo confinamiento domiciliario, llámese como se llame, sin que las autoridades sepan cómo actuar de verdad para detener la pandemia, salvo esperar que llegue una ficticia (por ahora) vacuna.
  • Morirán muchas más personas que no han mantenido las recomendaciones de las autoridades.
  • Será por culpa de miles, millones, de otras personas que se están saltando a la torera las medidas de control, especialmente los más jóvenes.
  • La sociedad ha demostrado una vez más que está formada por masas sin seso ni responsabilidad, de las que es imposible esperar algo bueno, salvo que se les obligue por la fuerza.
  • Los más jóvenes se han destacado en la demostración de su irresponsabilidad, su insolidaridad y su ciego egoísmo.
  • La responsabilidad primera está en los gobernantes, pero la última está en la sociedad. De forma que esta pandemia, en cierta forma, está suponiendo una cierta selección natural (bien que injusta), un castigo merecido a una vida inmoral, irracional, vanidosa y ególatra de muchos, que probablemente se lleve por delante a otros que nada tienen que ver con esa locura.
  • Las sociedades que se creían más seguras y más intocables están sufriendo la pandemia tan duramente como las demás, y eso es un adecuado correctivo a su soberbia, lo mismo que una nueva demostración providencial de que nadie está seguro nunca, jamás, cuando su seguridad se basa en la desigualdad, la violencia y la mentira.
  • Europa será incapaz de comprender su verdadera debilidad mientras siga encerrada en sus debates ideológicos, su superficialidad, su cobardía y sus divisiones internas.
  • La pandemia es un arma. Pero todas las armas son usadas para fines más amplios y diferentes para los que se inventaron.
  • La reconstrucción no es posible. Solo la evolución. Pero cuidado: los poderosos querrán que evolucionemos hacia la dirección que ellos nos marquen, que será la peor para la sociedad.
  • La sociedad debe saber autoregularse. Debe saber liberarse. Debe saber disciplinarse. Pero está claro que estamos criando generaciones sin freno, sin control, sin límites, que creen que todo está permitido y que nada es malo.

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