Ellos lo destruyeron

Lo mataron como a un perro. Lo humillaron. Sin camino, sin explicación, sin causa, sin contexto. Le escupieron y luego lo ensuciaron. Y después nos vendieron la excusa de una venganza, para terminar entregándonos una moralina barata, infantil y deslavazada. Lo perdimos todo. Todo por lo que luchamos. La esperanza de lo correcto y el futuro. La fe en lo que éramos. El amor real que surgió en el dolor. Él, el hombre, ya no servía. ¿Y todo para qué? ¿Para tener un amor forzado, artificial y sin cimientos, que se disolvió al primer huracán? Así será también con estos tiempos insanos.

Me quedo con la música. Joel.

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