Cliffhanger y NELP

A menudo, sucede en las historias, contadas en cualquier formato, sea cine, televisión, radio o literatura, que nos quedamos en medio de la acción, en el clímax de una situación extrema o en la antesala de un acontecimiento, sin saber qué ocurre después. Todo se termina abruptamente y el personaje queda ahí, «colgando del acantilado», o a punto de ser sorprendido, o recién regresado a la vida, o… Ello provoca nuestra curiosidad. Queremos saber más. Eso es un cliffhanger.

En este sentido, muchos han visto en «No existen las princesas» un gran cliffhanger… ¡Por supuesto! Toda la obra lo es. Está pensada para ser tragada como una gran albóndiga apetitosa y cubierta de salsa, no por partes, sino de un solo bocado, casi sin masticar. Esta creada para ser leída de un tirón, como un pequeño cuento, pero con mucho más contenido y sin pretender enseñar nada al lector. Y está diseñada para producir en éste en ácido estomacal que dure toda la semana y un ansia de leer más que dure todo un año. Es un puto cliffhanger en toda su extensión.

No hay más que ver la portada…

¿Qué veis ahí? ¡Por supuesto! Es un tipo con las piernas colgando de un puente. Está claro que no está subido en la barandilla para escuchar la radio o para contar las monedas que lleva en el bolsillo. Nos resulta evidente que una persona en esta situación pende de un hilo invisible, y que puede caer en cualquier momento. Para quien ha leído ya la novela, no hay que explicar nada. Para quien no la ha leído, esta imagen dice mucho, pero no lo dice todo; aun así, anticipa una situación de extremo riesgo.

¿Qué a va suceder? Esto quieren saber muchos. Esto me preguntan los lectores. Sin embargo, no puedo ni quiero desvelarlo. En parte porque me gusta jugar con el ansia del lector. En parte porque sabéis que domino los giros argumentales (quienes comiencen a leer la novela lo comprenderán). Y en parte porque ni yo lo había pensado hasta ahora. La obra surgió en mí como un rapto, como una tensión hacia el cielo que me arrebatara de mi carne sensible y me elevara hasta visiones inmarcesibles durante unas horas. En ellas se ven los secretos de la vida y de la muerte; mas luego desaparecen y no queda nada. Así fue también para mí con NELP.

¿Habrá segunda parte? Os lo confieso: no pensaba hacerla. No obstante, son tantas las veces que la gente me ha preguntado por ella… que quizás algún día la escriba. ¡Para que veáis la fuerza que podéis imprimir en un escritor y la importancia que los lectores tienen para mí! Incluso he comenzado a esbozar en mi mente una imitación de argumento insostenible… Sí. ¡Qué leches! Sí, quiero escribir esa segunda parte. Pero no os prometo nada. Puede que Carlos termine siendo un asesino en serie, o que se meta a criador de caracoles, o que se caiga sin querer al abismo a mitad del prólogo. No os prometo nada ni me comprometo a nada.

Sin embargo, mi corazón me pide que la escriba. Y mi corazón es el que manda en mí. Ahora bien, no será ahora ni dentro de poco. Estoy centrado en terminar de escribir LCE con todas mis energías, en el poco tiempo libre que me deja mi trabajo. Hasta que LCE no esté terminada, y mi carrera asentada por fin, no habrá segunda parte de NELP. En esto, vosotros, los lectores, tendréis más responsabilidad de la que quizás pensabais asumir: ¿Queréis segunda parte de NELP? Pues comprad más libros de la primera parte, ayudadme a vivir de mis novelas, y ya veréis cómo la segunda parte saldrá tan deprisa y con tanta pasión como el fuego quema los papeles viejos cubiertos de la tinta reseca de la historia.

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