Prueba de escritura (I)

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Espero vuestros comentarios. Imaginad una novela que comenzara así…

Me vi por tierra a las primeras de cambio. Sin saber cómo ni por qué, salí despedido de mi montura, que siguió su carrera sin jinete, y tomé por silla el aire inasible, para cambiarla enseguida por el duro suelo de tierra prensada. Me golpeé violentamente la cabeza, y mi espalda aterrizó junto con ella. Perdí la respiración durante unos segundos. Un zumbido ensordeció mis oídos con el zarandeo de mi cráneo dentro del yelmo. Un aguijón se me clavó donde nacen las posaderas. Un hombro se me dislocó levemente, aunque pude recolocármelo a duras penas, al tiempo que me revolcaba por el suelo gimiendo, echando la mano sin darme cuenta a mi rabadilla, entre el tintineo de las placas de mi armadura. Por poco me clavo mi propia espada, me dijeron. En cuanto a mi escudo, nada valía ya; el golpe de la lanza lo había hecho añicos, y lo poco que quedaba de él había ido a parar a varios metros. Era sólo un inútil trozo de madera pintada.

Mi caballo había huido, dejándome allí tirado. Había escapado del campo de justas como el cobarde que siempre sospeché que era, ¡el muy villano! Me puse en pie tambaleándome, muerto de vergüenza por haber caído como un muñeco de trapo ante todos aquellos espectadores tan nobles y distinguidos, pero sobre todo ante aquella dama que había encandilado mi corazón y había sojuzgado mis ojos. No la conocía de nada, pero no había podido apartar mi vista de ella desde que, de lejos, la había contemplado la vez primera, alta, blanca, radiante, como una estrella que en el firmamento nocturno inundara con su pálida luz las colinas, brillando más que cualquier otra, en el cálido verano, incólume y eterna. Mis compañeros decían que no servía de nada que la mirase, que debía olvidarla, que estaba a un mundo de distancia de mí. Era la hija del señor de Lig. Se llamaba Miriam. Y el amor que había suscitado en mi corazón a primera vista era la mejor ofrenda a su hermoso nombre.

El quejoso

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Hay personas que se pasan la vida quejándose, que siempre están incómodas con lo que tienen y nunca son felices. Parecen enfadadas con el mundo, rencorosas. Las palabras brotan de su boca como escupitajos dirigidos al cielo. Este arquetipo de persona, tan abundante, que se pasa los años en una continua insatisfacción exteriorizada en gestos, palabras y estados de ánimo, es lo que llamo «el quejoso».

El quejoso es un tipo peculiar. Tiene muchas cosas pero ninguna le es suficiente. Y no creáis que se callará cuando logre acaparar más cosas; tan pronto como adquiere algo nuevo, comienza a olvidarlo, o la mayor parte de las veces a minusvalorarlo. Es un eterno decepcionado. Un eterno frustrado. No creáis que va a cambiar, por mucho que logre.

Siente que pudo haber llegado más alto, que pudo haber sido más, pero en algún momento del pasado hizo una elección equivocada. Y desde entonces viene echando las culpas al mundo. La culpa siempre es de los demás. Él esconde la cabeza bajo el suelo de su propio autodesprecio y de su propio miedo, y se niega a reconocer que él fue el único responsable de su error. Para conservar el poco de cordura que cree que le resta (cobardía que él confunde con cordura), ha creado toda una serie de acusaciones que repite como mantras, ritos salvadores que le protegen de la verdad, siempre temible, siempre demoníaca. Pues la verdad es tan solo una visión de la realidad para el quejoso. Una visión que se puede olvidar, que se puede desechar y no regresar jamás.

El quejoso vive inmerso, así, en un mundo de fantasía, en el que cualquier teoría extraña es posible y tiene encaje, con tal que en ella el quejoso resulte ser la víctima propiciatoria e inocente. Una mera coincidencia puede convertirse en la clave de todo. Un personaje desconocido puede ser el cerebro detrás de todo. Por debajo de lo que vemos hay quizás todo un mundo invisible, cuyos códigos no comprendemos. Al quejoso le encanta las teorías de la conspiración, porque son irrebatibles y permiten ser desconfiado con todo el mundo y sentirse inocente. Los poderosos siempre tienen razones malvadas para mantener un gran engaño colectivo, que ha sido descubierto pero del que nadie logra liberarse. Los demás albergan intenciones ocultas contra él y tienen planes que ponen en práctica de forma metódica, concentrada e implacable. La suerte le esquiva porque hay quienes saben manejarla a su antojo. La sociedad en su conjunto lo traiciona y abusa de él porque no saben apreciar sus extraordinarias dotes.

El quejoso siempre está de mal humor, incluso cuando está de buen humor. No es que esté triste, es que se encuentra cómodo en el mal humor. Es su estado preferido, porque le permite ser el centro de atención, porque le asegura cargarse de razones contra el resto del mundo, que seguramente reaccionará con disgusto ante su continuo mal genio, y porque esta postura es tremendamente efectiva para lograr lo que verdaderamente le interesa y le produce placer: hacerse la víctima injustamente tratada.

El quejoso es una rémora, una sanguijuela, una tenia intestinal, un chupóptero de la sociedad, dispuesto a arrebatar la sangre, la ilusión, la alegría, la emoción, los sueños y el buen humor a cuantos se acerquen a él, viviendo a costa de sus vidas, riendo a costa de sus risas, hasta que ya no quede nada de lo que alimentarse, gordo de desprecio, reventando de acidez y mordacidaz, harto de insatisfacción. El quejoso no quiere ser otra cosa más que quejoso, porque siempre estará cómodo como vampiro del alma de los otros. ¡Es tan fácil ser un huésped en la vida de los demás, y no construir nunca nada propio, ni hacer nada que valga la pena por uno mismo, ni preocuparse por aportar nada al mundo que no haya sido aportado antes! ¿Para qué cambiar? No merece la pena el esfuerzo.

Al quejoso todo le parece mal y tiene una norma muy sesuda y sagrada para todo… especialmente si lo hacen los demás. Si él no inventó la palabra «pecado» (cosa que le molesta, porque es el único logro que le gustaría haber acaparado), tampoco le hace falta, porque la usa como si fuera suya. Bueno, veréis, pecado, inmoralidad, injusticia social, desigualdad, discriminación… llamadlo como queráis. Hay quejosos de todas las patas ideológicas. En todas las casas cuecen habas.

El quejoso no está lejos ni está escondido. El quejoso es más abundante de lo que crees. El quejoso es muy familiar. ¿Sabes por qué?

Pues porque…

El quejoso eres tú, y tú, y tú… Lees esto y te extrañas. Pero yo lo veo claro. ¿Por qué tú? Porque haces esto o aquello, o lees, o miras la televisión, o te vas a trabajar… y dices: «esto no está bien»; y también: «habría que hacer esto o aquello». Pero no haces nada. No das todo lo que tienes nunca. No te mueves. Te conformas con cualquier cosa. Te adaptas al entorno, sin pretender cambiarlo de verdad. Te lamentas y puede que hasta llores (sobre todo por seres no humanos o por seres humanos que están muy lejos), pero nunca das un paso al frente. Y si alguien lo hace (como yo, que escribo con todo lo que soy, con el cuerpo y el con el alma), lo miras de lejos y no te comprometes. Dejas solos a los buenos, y luego te lamentas de que ganen los malos. Y te quedas quieto, con tus buenos sentimientos, pero parado.

Lo siento, pero ya es hora de crezcas. Mientras tanto, llévate tus quejas a otro sitio. Pero si estás de acuerdo y quieres crecer, no vengas a darme lecciones que no necesito. Levántate, alza el rostro, apóyame de una puta vez. Y hazlo con hechos, no con palabras. ¿Qué vas a hacer hoy para cambiar tu vida? ¿O te vas a seguir quejando?

Reflexiones de un joven filósofo (Impluvia III)

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¿QUÉ MUNDO QUIERES? LUCHA POR ÉL. NO HAY PASADO. SOLO FUTURO.

Aquiles y Patroclo

Miramos otras épocas, otros pueblos, y parecen que toman atractivos colores tras los siglos que han pasado. Pero son alucinaciones. Es verdad que los hombres cambian, que pueden ser mejores o peores. Pero el hombre siempre será hombre, y el hombre es imperfecto, mientras exista, por los siglos de los siglos. Nunca han existido edades doradas, cielos en la tierra. La única edad dorada es la presente, pues sólo ésta nos ha sido dado vivir, pues sólo ésta nos ha sido otorgada, enviada, encomendada, como tarea, como misión que realizar lo más perfectamente que podamos.

La edad de oro

La cuestión es, ¿qué mundo queremos? ¿Por qué mundo estamos dispuestos a luchar, a dar la vida? ¿No es precisamente ésta la pregunta sobre el sentido de la vida, al menos de la vida en esta tierra?

Entrevista a Laura González, autora de «Memorias de una leona».

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Hoy tengo la suerte de contar con una nueva autora en mi blog. Acaba de publicar una novela titulada «Memorias de una leona», con Editorial Célebre. Veamos qué sensaciones tiene y qué nos cuenta.

Memorias de una leona
  • Acabas de publicar tu primera novela, “Memorias de una leona”. ¿De qué trata?

Pues es una novela dura y sincera, que bien podría ser la de cualquier amiga, vecina, podría ser cualquiera, que detrás de un montaje de vida ´´común´´ decide ocultarse por miedo a ser discriminada, que desconoce el camino para salir de su infierno particular; no es una obra de personajes, ni una novela costumbrista, es una novela visceral que nos coloca en la piel de Ana, que por distintas cuestiones desconoce su poder real, hasta que la vida la pone a prueba. Busco de algún modo cambiar los puntos de vista, que el lector se meta en su piel para que de algún modo se entienda que todos somos diferentes, que nadie reacciona igual ante una misma circunstancia, que hay veces que se nos pone al límite, o nos encontramos en un laberinto donde no vemos la salida, y actuamos sin pensar, cometemos errores, locuras, no pensamos en las consecuencias que vendrán detrás o las huellas que ello puede dejarnos a nosotros mismos, y no por ello merecemos ser juzgados, porque no somos ni nuestros errores ni nuestras locuras, ni nuestro pasado; que, pese a haber aprendido de ello, somos mucho más que eso, somos almas que desgraciadamente vivimos atrapadas en una sociedad de mierda, que cada día nos impone formas, normas y nos obliga a vivir bajo sus apariencias. Es una novela intensa, llena de esperanzas, donde intento que el lector se vea reflejado en cada página. Diría que sobre todo es una novela para todas aquellas personas que, pese a estar rotas, siguen buscando la luz.

  • ¿Cuándo la publicaste? ¿Con qué editorial?

2015. Con Punto Rojo.

  • ¿Cuándo tienes pensado hacer la presentación oficial?

La presentación será el día 27 de junio en la Casa de Cultura de Benavente (Zamora). Además, puede que haga otra presentación en agosto, y también tenemos reservada una caseta en la feria del libro de Benavente. Os iré informando, colgare en mis redes sociales este evento y todos los eventos próximos que haga.

  • ¿Cómo ha sido tu primera experiencia como novelista? ¿Con qué te quedas y qué es lo peor que te has encontrado? ¿Repetirás?

Por ahora tengo poca experiencia para opinar, pero de momento encantada, es un sueño. ¿Lo mejor? Me quedo con el cariño de la gente, los mensajes que me mandan, el apoyo que te muestran sin conocerte. ¿Y lo peor? Haber publicado con Punto rojo, la discriminación que te muestra esta editorial, que trasformaron mi libro en lo que ellos quisieron, pero bueno dejemos eso atrás, por suerte hoy estoy con una gran editorial que se preocupa de sus autores, y repetiría con ellos, claro que sí.

  • También tienes una página de Facebook donde se puede leer el primer capítulo. ¿Cómo se llama? ¿Interactúas mucho con los lectores? ¿Crees que las redes sociales son importantes para un escritor?

La página se llama como mi libro, Memorias de una Leona. La verdad es que me mandan muchos mensajes de cariño, de apoyo, y esto ayuda mucho, me gusta estar en contacto con ellos, me suelen pedir escritos que se identifiquen con sus vidas, alguno para poder dedicar, está muy bien, creo que las redes sociales son muy importantes para cualquier escritor, ayuda a que te conozcan, te lean y que tú puedas conocerlos a ellos.

Laura González
  • ¿A qué público piensas que le interesará más?

Pues no sabría contestar a esta pregunta, aunque posiblemente pueda interesarle a cualquier madre soltera que se esfuerza cada día por dar su mejor versión y se enfrenta a todo por sacar a delante a sus hijos; pero perfectamente podía ser dirigida a cualquier adulto, ya que se podría poner en la piel de otra persona y así entendería más el papel que estas mujeres tienen.

  • Ana es la protagonista de tu novela. ¿Qué destacarías de ella y qué tiene de ti misma?

Es una mujer fuerte y luchadora capaz de hacer lo que sea para salir adelante y no perder la fe de encontrar una persona con la que compartir su vida, destacaría de ella su fortaleza y esa fe que tiene, que pese a todo no pierde la esperanza.

¿De mí misma? Supongo que su misma fortaleza, aunque yo no elegiría su mismo camino, yo no comparto su opinión del amor, yo creo que el único amor real que existe ya lo tenía, que era el de sus hijos, es con ellos con quien tiene que compartir su vida, no buscar imposibles…

  • ¿Cuánto tiene de autobiográfico?

Pues muy poco la verdad, aunque hay algunos capítulos que tenemos parecidos, el resto es solo de ella.

  • Sobre el mundo editorial, ¿cuál es tu opinión? ¿Lo mejor y lo peor?

Supongo que habrá de todo, que hay editoriales que te prometen la luna y luego te hacen el vacío, y editoriales que sí se preocupan. Como ya comenté antes, no tengo mucha experiencia para opinar, lo peor ya lo nombré en una pregunta anterior, y como es pasado mejor dejarlo atrás; y lo mejor lo estoy viviendo ahora.

  • ¿Crees que se da promoción suficiente a los autores por parte de las autoridades? ¿Qué piensas sobre la situación de la cultura en tu ciudad o en tu comunidad?

Celebre sí que da promoción suficiente. ¿La situación de la cultura aquí donde vivo? Pues muy bien no está, porque pese a que hay sitios, se hacen muy pocas presentaciones, se ve poco de esto.

  • ¿Habrá segunda parte de Memorias de una leona?

¡Si claro! De hecho, estoy trabajando en ella. Mi intención siempre fue hacerlo en tres partes.

  • Di lo que quieras para terminar. Déjanos tu mensaje. ¿Por qué debemos leer Memorias de una leona?

Creo que es una novela que no va a dejar a nadie indiferente, una historia real, donde pretendo arrojar una pequeña dosis de luz en medio de tanta oscuridad, abrir una pequeña ventana de esperanza, una forma de ver y demostrar que se puede salir de una mala relación, derrotado, y aun así seguir creyendo en el amor, seguir soñando, esperanzado de que todo llegará, que nos lo hemos ganado. Que en la vida todo pasa, que lo mejor siempre estará por llegar y que se puede lograr todo aquello en que se cree, que nunca hay que perder la fe, estés pasando por lo que estés pasando, siempre hay algo mejor esperándote al final de tu laberinto…

Comentario: «La máquina del tiempo», de H. G. Wells.

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Ya me terminé «La máquina del tiempo», de Wells. Aquí os traigo brevemente mi comentario personal. Como siempre digo, no busquéis una clase, sino un comentario de amigo. Que no tengo la razón es todo es evidente, no os esforcéis por demostrarlo. Solo leedlo y disfrutadlo.

Día 8 de junio de 2019, sábado por la tarde, 16:45 horas. Acabo de terminarme la lectura completa, incluyendo Epílogo, de este clásico de la ciencia-ficción que es «La máquina del tiempo», de H. G. Wells. Me ha costado más tiempo que sus 138 páginas, en edición barata del diario El País, del año 2004, parecen exigir. Fue un regalo de un amigo. Y yo tenía ganas de leerlo, porque es un clásico del género, y me habían hablado muy bien de él. Como siempre, soy un tipo raro: no es para tanto.

¡Vaaale! Tranquilos, no he dicho que sea malo, ¿ok? Tengo que ser sincero con vosotros, y deciros lo que pienso, aunque esté equivocado. No, no pienso que estemos ante un mal libro, ni mucho menos. Es un gran libro. Ya os lo adelanto: le pongo un 7 de nota, sobre 10. Es un buen libro. Un libro corto, es verdad, pero se trata de un buen ejemplo de por qué un libro no tiene que ser largo para ser bueno. Basta con que la historia lo sea. Es decir, lo que yo tantas veces he reclamado, hablando de mis propios libros. Porque los míos no son muy largos, pero tienen historias potentes. Eso es lo que vale. Sin embargo, estamos en una época de pura decadencia cultural, y eso se ve, entre otras muchas cosas, porque las obras literarias ya no son buenas, sino largas. Lo que la calidad no logra, se intenta obtener por la cantidad. Es un fenómeno parecido a las drogas: cuanto más puras son, menores son las cantidades que se necesitan para embriagar al usuario. Pero cuando no tienen esa pureza, esa riqueza interior, esa calidad del producto, es necesario aumentar la dosis; hacerla cada vez mayor, diría yo; hasta que al final ni una inmensa cantidad logra producir los efectos que la dosis más pura. Pues lo mismo en la literatura y en otros ámbitos del arte: hay que aumentar la cantidad de producto, hacer el libro más grande, las historias más intrincadas y complejas, las películas más extensas y espectaculares, las pinturas más insolentes, las canciones más estridentes, los discursos más ofensivos o reivindicativos, y en general el arte más grandioso, más voluminoso… menos artístico.

Lo anterior es, sin duda, la mejor razón que se puede dar de cualquier libro que aparentemente no cumple las condiciones que hoy los sabios ponen a las buenas novelas. Ellos te dirán que si tu novela no tiene al menos veinte protagonistas diferentes, varias subtramas sin importancia alguna, muchos artificios de los que los novelistas usan para mantener la atención del lector, uno o dos giros inesperados y un número de páginas no inferior a mil, sin duda eres un mal novelista. Pero no les hagas caso. ¿Sabes por qué? Porque todos conocen la historia de la máquina que viaja a través del tiempo. Sale en innumerables cuentos, libros, películas, series… Y ¿quién lo inventó? Fue Herbert George Wells (1866-1946), en una apasionante novela de apenas 135 páginas en la edición de bolsillo, que deben de ser unas 80 o 90 en una edición normal, quizás menos. En apenas un opúsculo, creó un mito contemporáneo que ha trascendido el tiempo al que su propio invento se refería. En cierta forma, Wells creó su propia máquina del tiempo, que es este librito. Él es realmente el Viajero del Tiempo.

La novela narra la aventura absolutamente original y desconcertante de un inventor que crea una Máquina del Tiempo, para viajar en el tiempo hacia edades desconocidas, por el simple anhelo de adquirir conocimiento. Atención, que vienen spoilers… El Viajero en el Tiempo, pues este es su nombre, reúne a unos cuantos amigos de la vieja sociedad inglesa, caracterizados algunos simplemente por su profesión, como arquetipos sociales (el doctor, el periodista, el director de periódico…), para contarles su viaje en el tiempo hacia el futuro, en concreto hasta el año 802.701, en el que se topó con una humanidad completamente transformada, y dividida en dos subespecies, tan diferentes entre sí como el día y la noche, la una presa y banco de alimentos de la otra, los Eloi y los Morlock. Una raza decadente y a punto de desaparecer, que vive en estructuras creadas en el pasado, sin otro interés que alimentarse, perdiendo cada día la humanidad, es decir, la racionalidad, transformándose cada día más en animales. El viajero se hace amigo de los Eloi, y descubre el oscuro secreto de los Morlock, que viven en el subsuelo, como depredadores nocturnos. Finalmente, regresa al tiempo presente, tras contemplar la evolución del mundo a lo largo de varios milenios, incluso millones de años. Ocho días fuera del presente, a pesar de que en este tiempo apenas habían transcurrido unas pocas horas. Y regresado al tiempo del que procedía, reposó, manifestó sus inquietudes a sus contertulios y finalmente, partió de nuevo para nunca más regresar.

El final queda abierto. Ese Viajero a través del Tiempo es una figura mítica que ha pasado a formar parte de cultura popular, en la cual pululan cientos de historias sobre posibles viajeros en el tiempo a los que se ha visto o se ha fotografiado o de los que hay testimonios. Todos ellos son hijos de esta figura literaria, sin duda misteriosa y dibujaba con trazos lo suficientemente gruesos y difuminados como para poder ser cualquier persona que nos imaginemos, o responder a cualquier arquetipo que podamos imaginar.

Junto con la mera narración de las (cortas) aventuras del Viajero a través del Tiempo, el libro está cargado de ciertas reflexiones político-sociológicas, deudoras de la problemática que la revolución industrial produjo en Europa, hija en cierta forma de la dialéctica marxista y su visión de la lucha de clases, extrapolada a las leyes de la evolución natural y en especial de la humana. Sin duda, para alguno esto será un elemento positivo de la obra, pero para mí es lo peor de la novela; las reflexiones son forzadas, y a menudo contradictorias, como el propio personaje reconoce en algún momento; están traídas muy a destiempo y sin un apoyo probatorio suficiente, y ralentizan la narración, que desprovista de todo este envoltorio pseudofilosófico queda verdaderamente en mantillas, si no en bolas; y no es una visión tan atractiva como pudiera parecer. En realidad, queda muy poco después de raspar las capas de esta cebolla: queda apenas el esqueleto de una idea genial, desarrollada apresuradamente pero con una visión profética. He ahí la tremenda paradoja de esta novela: tenía un potencial infinito, como demuestra su influencia en la cultura popular, pero el autor la cerró muy deprisa. Incluso yo, que soy partidario de las historias cortas, veo con nitidez que hubiera sido grandiosa, probablemente una novela representativa de todo el siglo XX y de la civilizanción contemporánea, rompedora, autofagocitadora, optimista sin remedio, racionalista e irracional, y entregada a la ciencia como a un dios menor, ciego, enemigo e incontrolable.

Es una obra de ciencia-ficción. O al menos eso dicen. Para mí no lo es. Y no lo es por dos razones: apenas hay ciencia en la novela, salvo algunas reflexiones muy poco concretas que se ofrecen en la primera parte de la obra, sin duda la más árida (excusable, puesto que es la presentación del contexto fáctico de la narración); la máquina del tiempo se ofrece a nuestra visión como un objeto extraño, mágico, místico, cuyo funcionamiento científico no se nos explica en ningún y que se aprovecha de fuerzas y energías que tampoco comprendemos. Más bien pareciera el ensalmo de un hechicero moderno, que agita un bastón divino para producir un viento huracanado o invocar a fantasmas terroríficos. Pero la máquina, como invento artificial, racional, basado en leyes naturales, instrumento de las fuerzas científicas que mueven el universo, no aparece por ninguna parte. Es solo un montón de metal que gira en el espacio por arte de algún tipo de maleficio que no entendemos. Nada que no sea pura ficción, y muy poca ciencia.

La segunda razón va unida a la anterior: la novela es pura fantasía. Expliquemos aquí previamente a la conclusión, como premisa, qué entendemos por fantasía y qué por realidad. Ambas se necesitan mutuamente para existir. La realidad se define, en contraposición a la fantasía, como aquello que tiene o puede tener entidad material (no solo física, sino también psicológica), cumpliendo en todo o en parte los parámetros naturales para la existencia de las cosas o las ideas que se refieren a las cosas, como formulaciones de leyes naturales, conceptos y definiciones, o leyes humanas. La fantasía comprende el resto de cuantas cosas son imaginables o concebibles por el ser humano, y solo está en la imaginación de éste. Sus límites no son diáfanos, porque la mente del ser humano no es un barco dividido en compartimentos estancos, sino que funciona, más bien, como una centrifugadora donde se mezclan infinidad de elementos e interactúan entre sí con diferentes resultados según las composiciones y proporciones de la mente de cada hombre. Pues bien, la fantasía incluye las narraciones que, aun partiendo de una referencia a la realidad social, y sin más apoyatura científica que la meras leyes naturales que, por decirlo así, forman el sustrato de nuestra conciencia (como que las cosas caen o que un cuerpo no puede estar a la vez en varios lugares), y que desde luego no suelen estar presentes en la palestra de las historias como protagonistas de las mismas, acaban elevándose hasta la proyección del alma del autor en la pantalla de las páginas del libro, mostrando, como en diapositivas más o menos animadas, su propia visión del futuro o del pasado. Algunas de estas obras de fantasía se denominan de «ciencia-ficción» porque tienen un alto componente de reflexión científica y pretenden crear una fantasía coherente con lo que sabemos científicamente de la naturaleza; es por ello que suelen estar inundadas de explicaciones científicas y raros inventos que, mostrados en toda su lógica racional, acaba por construir una visión imaginaria que podría perfectamente ocurrir en la realidad, sin necesidad de éxtasis proféticos ni enajenaciones visionarias. La fuerza de la ciencia-ficción es precisamente que, a pesar de ser ficción, es sobre todo ciencia. Pero no es el caso de esta obra. Esta obra es sobre todo ficción. Es cierto que hay ciencia, pero casi residual; es una mera excusa del escritor para exponer un sueño sobre el futuro y sus precipitadas conclusiones sobre la lucha de clases, la industrialización, el progreso de la raza humana y su relación con la naturaleza. Conclusiones que el futuro se ha encargado de destruir, por otra parte, pues en nuestra época, más de 120 años después d ela publicación de «La máquina del tiempo»(que salió en 1895), la raza humano solo no se ha enterrado en el subsuelo para cobijar a la clase trabajadora, sino que las supuestas diferencias entre clases se han reducido cada vez más, el comunismo ha colapsado y se ha derrumbado estrepitosamente y el capitalismo ha evolucionado hacia formas cada vez más avanzadas y sociales. Por eso, las reflexiones sociológicas de la novela le restan actualidad; han hecho que envejezca mal. La obra, en cierta manera, es una reliquia del pasado, aunque una reliquia hermosa.

Técnicamente, la novela está compuesta por una introducción, 15 capítulos y un epílogo. Son capítulos muy cortos. Comienza siendo narrada por una persona que no se identifica, en primera persona, y que no es el Viajero a través del Tiempo. Y pronto el punto de vista cambia y escuchamos las propias palabras del Viajero. Finalmente, regresa el primer narrador para decirnos cómo perdió de vista al Viajero para siempre. Es una estructura de un cierto clasicismo, pero que no deja de tener una variante interesante, como es el cambio del punto de vista, que no se ve forzado ni rompe el ritmo narrativo, porque forma parte del propio relato. Sin embargo, el estilo está desprovisto de toda floritura; a veces resulta distante, serio, árido y frío, aunque no exento de cierta elegancia y etiqueta. Esto quizás sea producto de la época victoriana en que fue escrito, y del estilo reinante en la época. Y será una de las cosas que más choque al lector moderno, acostumbrado a otros alimentos más sabrosos, aunque menos sanos, lo mismo que la comida rápida de hoy en día, tan adictiva, provoca obesos allá por donde se vende. Pero cuando el lector se deja llevar por la historia, olvida la diferencia de lenguaje y todo fluye con naturalidad. No deja de haber poesía en un final abierto y con cierta nostalgia. Me gustó ese final, aunque no perdurará en mí como uno de los más memorables.

Pero tengo que destacar algo que me encanta de esta obra: se destila por todas partes la importancia de las elecciones personales y sociales para el futuro personal y de la Humanidad. Es algo que me fascina. Está presente en el subtexto de toda la obra: cómo incluso las acciones más aparentemente más inocuas e insignificantes no solo reflejan lo que somos, sino que nos conducen hacia un final, que puede que no adivinemos, pero que está siempre en el peligro de caer por la boca del pozo. Estar alerta y vivir la propia vida con responsabilidad y con absoluta vigilancia, mirando no solo al bien particular, sino también al común, parece imprescindible para que logremos un progreso continuo y bienes mayores. Y en eso estoy completamente de acuerdo con Wells.

Y hasta aquí mi comentario. Espero traeros otros libros pronto. Leed «La máquina del tiempo» y disfrutadla. Y que el tiempo os trate con benevolencia.

«La Reina de Corazones». Entrevista a Alba Díaz.

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Hoy tenemos la suerte de contar en el Blog Vivo y Escribo con el testimonio de Alba Díaz, joven modelo toledana que acaba de publicar hace pocas semanas su primera novela, «La Reina de Corazones». Vamos a conocer mejor su obra y su inspiración vital. Si os interesa, podéis encontrar su libro en Casa del Libro y en la web de la Editorial Tandaia.

Portada de «La Reina de Corazones»
  • Acabas de publicar tu primera novela, “La Reina de Corazones”. ¿De qué trata?

Trata sobre una realidad que aún muchas personas luchan por conseguir: el amor verdadero, el ideal, el perfecto. En mi libro, Olga, la protagonista, relata su vida amorosa, todos los tropiezos que ha tenido a lo largo de su vida; que, para la edad que tiene, han sido muchos. Ella busca desesperada ese príncipe azul que aparece en las películas con flores, bombones, palabras bonitas…y lo que se encuentra son sapos disfrazados.

  • ¿Cuándo la publicaste? ¿Con qué editorial?

Este proceso de publicación ha sido bastante largo. Envié por primera vez el manuscrito en septiembre a la editorial Tandaia, que tiene su sede principal en Santiago de Compostela. En seguida me contestaron y decidieron publicarla. La condición era que tenía que conseguir un mínimo de ventas en un mes. Así que durante un mes promocioné todo lo que pude y más mi novela y al final lo conseguí. En un principio, la novela saldría publicada en noviembre, pero por varios inconvenientes por parte de la editorial, se alargó hasta marzo.

  • ¿Cuándo fue la presentación oficial?

La presentación la hice el 10 de mayo en la biblioteca de Castilla La Mancha. Creo que no había mejor sitio para hacerla, y el trato que recibí fue estupendo. Me hubiese gustado hacer la presentación el día de San Valentín, creo que habría sido un buen día, muy positivo para las ventas dado que la temática era idónea. Pero como para esa fecha el libro aún no estaba listo, tuve que atrasarlo.

  • ¿Cómo fue la presentación de la novela y cómo viviste esa experiencia?

Es difícil de explicar porque son muchos los sentimientos acumulados, pero todos buenos. Mucha emoción, el ver a todas las personas interesadas en escucharme y en arroparme en ese momento tan importante de mi vida fue increíble. Nervios, muuuchos nervios… Aunque estoy acostumbrada a desfilar delante de miles de personas, el hablar en público aún no lo tengo cien por cien controlado. Los comentarios fueron positivos y me quedo con eso. Tuve momentos muy emotivos al nombrar a mi madre porque ella es mi mayor referente en todos los ámbitos, ha sido y es una mujer muy luchadora, junto a mi padre sacaron nuestra familia adelante siempre, de todas las adversidades. Ella desde muy joven tuvo que aprender a valerse por sí misma, empezó a trabajar a los catorce años y eso lo valoro mucho. Ella me ha enseñado mucho y ha hecho de mí la mujer que soy hoy. Algún día me gustaría hacerle un homenaje porque se lo tiene merecido.

También hablé de mi abuelo, el único que pude disfrutar en mi niñez y del que tengo muchos recuerdos, él tiene mucho que ver en el título.

Al finalizar la presentación, tuve un detalle con los invitados y les ofrecí vino y unas chucherías en agradecimiento por su compañía.

  • ¿Cómo ha sido tu primera experiencia como novelista? ¿Con qué te quedas y qué es lo peor que te has encontrado? ¿Repetirás?

Ha sido fantástica, mágica. Me quedo con todos los sentimientos que he vivido al escribirla, con todos los días que he reído mucho y también con los que he llorado, porque al final todos esos momentos, unidos, forman mi novela y no cambiaría ninguno. Lo peor, fue recordar momentos dolorosos que ya eran cicatrices, y volver a abrirlos duele, pero como he dicho, no los cambiaría porque a veces recordar las cosas malas también te ayuda a valorar las buenas que tienes ahora.

Po supuesto que repetiré, tengo varios proyectos en mente y quiero seguir escribiendo y que la gente me siga leyendo.

  • Es una novela romántica. ¿Por qué el amor es tan importante en la vida y por qué debemos leer La Reina de Corazones?

¿El amor es importante en la vida? Sí, yo creo que sí. Mires donde mires, todo se compone de amor. Por ejemplo, la música, da igual del estilo que sea, todas hablan de amor o desamor, pero está ahí. Las películas, los dibujos, la vida real…da igual, en todos lados está. Y no hablo del amor entre dos personas, el amor va más allá. Hay gente que siente amor por sus mascotas, o por cosas materiales, o por su trabajo, son diferentes tipos de amor, pero lo es. Por lo menos es mi forma de verlo, no sé si será la mejor o la peor forma de verlo, pero yo así lo creo. Yo estoy enamorada de mis dos perros, los amo, los adoro y no sé estar sin ellos.

La tenéis que leer porque es la mejor novela que os vais a encontrar jeje, es broma. La recomiendo porque las historias con las que os vais a encontrar son muy reales y posiblemente os sintáis identificados con algunas, y sé que aprenderéis mucho porque hay varios consejos para superar rupturas y engaños, y también habrá sorpresitas. Hasta ahora los comentarios son muy positivos y el que más recibo es “engancha”, y me encanta escuchar eso de mi novela.

  • ¿Te costó mucho describir las escenas eróticas? ¿Qué reacciones has tenido de los lectores?

Un poco, porque hay una línea muy fina entre lo sugerente y lo vulgar, y yo quería describir las escenas con detalles pero sin sobrepasar ese límite. Mi erótica descrita es sencilla, delicada, elegante, y me gusta porque dejo cosas a la imaginación del lector; yo comienzo a dar unos detalles pero siempre dejo ese pequeño espacio para que el lector aporte su granito y se introduzca en la historia a su manera, para que pueda ponerse en la piel de los personajes y les ponga la cara que quiera. Tampoco son escenas que nadie en esta vida haya visto jamás. Yo veo el sexo como algo natural y no hay que esconderse ni taparse la boca al hablar de ello. Hoy en día no lo es tanto, pero aún queda mucho por andar, sigue siendo un poco tema tabú, pero a mí me encanta hablar de ello, me gusta leer artículos y libros que traten de ello para aprender y saber más.

Todos los lectores han reaccionado bien, hay algunas personas que se escandalizaron un poco, pero porque no imaginaban que yo escribiera cosas así. Otros me han llegado a decir que gracias al libro han recuperado la libido, y yo me alegro muchísimo de que mi novela sirva de ayuda. Pero en general, lo han acogido muy bien.

  • Olga, la protagonista de tu novela, es una chica joven que podría representar a muchas mujeres de hoy. ¿Qué destacarías de ella y qué tiene de ti misma?

Comparto mucho con Olga, tanto física como interiormente. La describo como a mí, con mi aspecto, tal y como se me ve por la calle. Interiormente también, es una chica sensible, educada, inteligente, elegante, simpática, alegre, impulsiva, cariñosa, apasionada, alocada, fuerte psicológicamente…y muchas cosas más; en resumen, es una chica viva. Una chica que se enfrenta a muchos golpes que a veces no sabe ni por dónde han venido, pero es luchadora y no se deja vencer.

En otros ámbitos, fuera del amor, también es luchadora, no se conforma con lo primero que tiene, quiere más, busca más y pelea hasta conseguirlo.

Yo diría que soy Olga, o que Olga soy yo.

Alba Díaz
  • Muchos te habrán preguntado sobre esto pero es necesario que nos lo aclares: ¿Cuánto tiene de autobiográfico?

Sí, es la pregunta que con más frecuencia me hacen. Todos los personajes son reales, con otros nombres pero existen. Y de las historias, alguna hay de verdad, no te puedo decir cuáles porque si no haría spoiler y porque prefiero que esa incógnita siga. Me costó un poco dar el paso de publicarlo al haber partes de mi vida real descritas en la novela. Me estaba desnudando ante un público que no sabría si lo aceptaría o lo criticaría. Entonces pensé, que hablen bien o mal no importa, el caso es que hablen, y total tampoco sabrían si es verdad o ficción. El que me conoce bien sabe qué partes son reales; y el que no, puede intuirlo por poco que me conozca.

  • Algunas experiencias que vive Olga son hermosas y otras duras, pero siempre sabe salir adelante. ¿Cuál es el secreto? ¿Cómo podemos aprender de ella?

El secreto es quererse a uno mismo, si te quieres te respetas y eso es lo que querrás recibir también, el respeto de otros hacia ti. Es verdad, que en algunos momentos Olga pierde su autoestima y parece que no puede caer más bajo, se siente perdida, dolida, avergonzada…pero sabe salir porque ella es fuerte y aprende a valorarse de nuevo y a quererse. Hay personas que necesitan ayudas y consejos de un psicólogo, de un amigo…pero con ayuda o sin ella se puede salir de cualquier bache. Olga nos da algunos consejos para superar esas malas experiencias.

  • Olga vive, entre otras cosas, la tragedia de ser engañada por su pareja y de ser en cierta forma manipulada. ¿Qué consejo darías a las personas que se encuentran en esa situación?

Yo viví una situación parecida y cómo has dicho son personas manipuladoras que consiguen aislarte del mundo, y cuando dependes de esa persona es cuando dejan de esconderse y al final tienes que ser una cornuda consentida. Pero llega el día en el que despiertas y te das cuenta de que solo tienes una vida y que no la quieres vivir así, entonces todo se acaba.

Como consejo vuelvo a repetir lo de antes, ¡quiérete! Quiérete mucho pero siempre con los pies en la tierra y con humildad. Si te respetas, te respetarán. Un libro que me ayudó mucho a superar esa etapa fue “Gente tóxica” de Bernardo Stamateas, recomendadísimo.

  • Sobre el mundo editorial, ¿cuál es tu opinión? ¿Lo mejor y lo peor?

Tampoco puedo opinar mucho porque a día de hoy conozco dos editoriales y solo he trabajado con una, de la otra me han hablado muy bien, y si la editorial quiere trabajaré con ellos en mis próximos proyectos.

Lo mejor de una editorial es que te publiquen sin pedirte un euro a cambio, porque así facilitan a los autores el trabajo, el esfuerzo. Lo peor, que no te promocionen, que no te hagan caso, que tengas que andar detrás de ellos, que no vaya nadie a la presentación como representantes de la editorial…en mi caso, mi experiencia con esta editorial ha sido más negativa que positiva, pero no por ello dejaré de escribir ni publicar, hay muchos peces en el mar.

  • ¿Crees que se da promoción suficiente a los autores por parte de las autoridades? ¿Qué piensas sobre la situación de la cultura en tu ciudad o en tu comunidad?

Quizá no la suficiente, y también depende de tu influencia social. Yo, por suerte conozco a la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, desde hace muchos años. Ella me recibió en su despacho y mandó una nota de prensa anunciando mi publicación, por supuesto estoy muy agradecida por ese detalle y ella sabe que la aprecio mucho como mujer, como alcaldesa y como persona.

En Toledo, la cultura es un símbolo principal. Toledo está lleno de cultura mires por donde mires, en cada rincón, en la gente, en los edificios, en las calles…Toledo es cultura y yo como buena toledana o bola, estoy orgullosa de mi ciudad. Hay muchos grupos de lectura que se reúnen para leer libros populares o anónimos, da lo mismo, pero me parece una idea maravillosa y es algo que habría que seguir impulsando, porque las tecnologías en ciertos aspectos está bien pero en otros, para mi gusto ha hecho daño. Donde esté un libro con el olor característico de sus hojas, que se quiten los ebook.

  • Además (o mejor, antes) de escritora eres modelo. Háblanos de tu carrera. ¿Puede compaginarse con escribir una novela? ¿En qué te ha ayudado o en qué te ha perjudicado?

Por supuesto que se puede compaginar, por lo menos ahora. Si llega un día en el que me hago escritora famosa quizá solo tenga tiempo para eso. Ahora mismo compagino varios trabajos: modelo para el catálogo de ropa para la página web de Pilar Prieto,  modelo para el programa Estando contigo de castilla la mancha TV, escaparatista de varias tiendas y auxiliar de enfermería en el hospital Quirón Salud de Toledo, y ahora he añadido el de escritora, aunque todavía me suena raro.

Me ha ayudado a conocer muchas personas, a tener más seguidores en las RRSS, a aprender un poco más de la literatura y la lengua, y creo que no me ha perjudicado en nada. Dar el paso de ser escritora creo que ha sido de las mejores cosas que he podido hacer.

  • Esta novela destierra la opinión común de que las modelos son tontas, por si hacía falta alguna prueba. ¿Cómo sientes que se os ve en la sociedad? ¿Crees que se valora vuestro trabajo?

Las modelos somos tontas, estúpidas, cachos de carne que pueden tratar como quieran, solo físico, huecas por dentro, no somos mujeres verdaderas…y así mil cosas más. Todo eso piensa parte de la sociedad, y nosotras las modelos tenemos que vivir con ello soportándolo y luchando cada día por cambiarlo. La mayoría de las modelos tienen carrera, y no una, sino dos y se las han podido pagar con el sueldo de modelo. Tenemos sentimientos. No somos perfectas, tenemos estrías, celulitis, granos, cicatrices…no somos robots creados. Si es lo que parecemos es porque nos cuidamos. Yo tengo mi ritual antes de acostarme y al levantarme: me lavo la cara con agua fría, me desmaquillo con jabón normal,  me doy mi crema de noche, me doy un sérum para las pestañas, me lavo los dientes, me doy vaselina  en los labios y a dormir; y cuando me levanto igual, agua fría, crema, sérum de pestañas, dientes y me maquillo lo más natural posible. Y con el cuerpo exactamente lo mismo, tengo mis cremas, la manicura y la pedicura me las hago yo. Con el pelo igual, no uso nada del otro mundo.

Quizá lo que peor llevo es el tema de si somos mujeres reales o no. Hubo una campaña de una marca conocida donde decían que creaban productos para mujeres reales, y las mujeres que aparecían en el anuncio tenían muchas curvas. Yo soy una mujer real tanto como ellas. Estoy delgada porque así es mi constitución, como lo que quiero cuando quiero y hago mucho ejercicio, no tengo que hacer dietas ni pasar hambre para estar delgada, y como a mí le pasa a la mayoría de modelos.

No digo que no haya casos de chicas con problemas alimenticios, pero no he conocido ningún caso en mis doce años de experiencia como modelo, ni en España, ni fuera.

  • ¿Habrá segunda parte de La Reina de Corazones?

Claro, aunque al principio no lo sabía. Dejé un final abierto y hasta que no acabé no decidí hacer una segunda parte. Pero sí, habrá segunda parte y más emocionante porque la historia va a llegar a un punto de engaño, donde la gente creerá una cosa y luego quizá sea otra. No puedo decir más. Como decían en el programa Un, dos, tres…hasta aquí puedo leer.

  • Di lo que quieras para terminar.

Hay que leer más, siempre hay un hueco para ello. Yo cada noche leo, una, dos, cinco o veinte páginas, pero leo, porque me hace sentir mejor. Leer otras historias te hacen salir del mundo por unos minutos y eso es maravilloso, además se aprende y hay que mantener la mente viva.

También os digo que viváis, que disfrutéis y que améis. Amar mucho y bien, y conoced gente hasta que deis con esa persona que os haga girar vuestro mundo, o no, o preferís estar solos. Pero sed felices. Una vez le di un consejo a un buen amigo y le dije: que tu felicidad no dependa de nadie, sé feliz contigo mismo, y cuando lo consigas comparte esa felicidad. Porque si tu felicidad depende de otra persona, si un día esa persona no está, se llevará tu felicidad y te quedarás roto.

Impluvia (II)

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Reflexiones y confesiones de un joven filósofo

¡Qué libertad se encuentra en la muerte! El olvido que provoca en los hombres permite que se abra el abanico de la eternidad y se desplieguen las alas del corazón desconocido. En ella se embalsan definitivamente las corrientes del amor o de la guerra, y el fin de los anhelos terrenos se realiza entre las poderosas garras del más allá: entonces el alma se llena de realidades divinas y se deshace de sus vestidos de promesas, permaneciendo sólo su desnudo de inmortalidad.

Sin embargo, compadezco a quienes endiosan, idealizan o banalizan la muerte. ¡No, señores, la muerte es algo muy serio! ¡Y terrible! ¿Habéis visto a alguien morir en la plenitud de su juventud, así de pronto, de golpe, sin despedirse, sin verla venir? Uno se siente impactado y desvalido ante esa muerte… Hay algunas muertes que nos afectan sentimentalmente, pero las esperamos y hasta cierto punto estamos de acuerdo con ellas: por ejemplo, la muerte de un ser querido de muchos años. Incluso hay otras que nos parecen inevitables y que ni siquiera llegan a tocarnos la sensibilidad: por ejemplo, las muertes que se producen a causa de una guerra lejana; nos lamentamos por ello pero dormiremos bien, incluso los más “indignados”. Pero el espectáculo macabro y desolador de un accidente de moto puede conmovernos si nos detenemos a observar la sucesión de los hechos: los primeros minutos de desconcierto, la espera interminable a los servicios médicos, la curiosidad del viandante que se va transformando paulatinamente en miedo y en angustia; los movimientos rítmicos de las manos del médico, que oprimen una y otra vez el esternón del herido, tratando en vano de reanimarlo; y la manta blanca que finalmente acaba cubriendo su cuerpo deshabitado…

¡No os riais de la muerte ni sigáis vuestro camino! Vale la pena detenerse y pensar. La muerte es el gran filósofo.

Don Nadie el Deseado (¿VI?)

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Guión del próximo capítulo. ¿Qué os parece? Es un añadido que quiero hacer, lo cual me obligará a reescribir parte de la historia. He pensado en seguir esta línea narrativa. Espero vuestros comentarios. ¿Cómo lo mejoraríais (sin saber qué sigue después)?

Yo aquí, pensativo y serio… ¡Que muerdo!

*** el viejo ha rechazado a Paco al principio, pero luego se lo pensará. Irá al hostal al día siguiente y no lo encontrará. Tampoco la vieja sabe darle razón de su paradero. En realidad, Paco ha sido atropellado por un coche. El desgraciado conductor pasó sobre él debido a la densa pared de lluvia y a que Paco estaba de rodillas en medio de la pista. Por suerte, el coche iba muy despacio, y sus heridas no fueron mortales. En un acceso de humanidad y valentía, el conductor lo cargó en su coche y lo llevó al hospital más cercano, donde lo operaron para repararle varios huesos y lo dejaron interno durante varias semanas. Pero el viejo no sabe nada de esto, y muy a su pesar se olvidará de Paco durante un tiempo, hasta que lo ve en el hospital, en su cama tumbado, con ocasión de una visita a un vecino de la zona, conocido suyo, que había sufrido un accidente de pesca. Entonces se interesará por él, y al comprobar que no tiene a nadie, lo trasladará a su casa cuando le den el alta para que se recupere. Entretanto, Paco ha tenido ocasión de charlar con el cura del hospital, gracias al cual ha comprendido que a veces, hay que tocar el fondo para volver a ascender hacia arriba. Entonces, en esa conversación, es cuando se llamará a sí mismo don Nadie.

Cuando Paco se haya recuperado, el viejo lo contratará para trabajar con él.***